La fragancia de Cristo

Diác. Juan Sánchez G.

A un niñito se le dio un día un frasco de perfume. Lo sacó para mostrarlo a sus compañeritos de juegos. Pero antes lo escondió de ellos detrás de su espalda diciendo: “A que no adivinan lo que tengo”. Los niños se pusieron tan curiosos que allí mismo levantó en alto el frasco sobre su cabeza y exclamó: -Perfume, esto es lo que tengo.

Los muchachitos leyeron cuidadosamente la etiqueta como mejor pudieron: Finalmente uno de ellos dijo: -Esas sólo son palabras. ¿Por qué no quitas el corcho de la botella y te diremos si es verdad o no? Pronto el niño estuvo trabajando con su navajita, y cuando saltó el corcho, los muchachos olieron profundamente y uno de ellos dijo con aire de dar el veredicto final: “Era lo que decía, ¿es verdad es un perfume?”

Los perfumes fueron inventados por el hombre con una finalidad primordial: el poder disimular los malos olores.

En el antiguo Egipto los muertos eran embalsamados.

Embalsamiento

Uso de especias aromáticas para conservar los cadáveres y postergar su descomposición.

Entre los egipcios la técnica del embalsamamiento era la momificación, muy costosa y por tanto reservada para líderes y personas ricas y de especial relevancia. Se extraían el cerebro y las partes blandas de la cavidad abdominal, y se desecaba el resto del cuerpo mediante empaques de sal. Después se vendaba el cuerpo con lienzos impregnados de natrón, y finalmente con lienzos secos. Incluyendo el período de duelo, el proceso duraba comúnmente setenta días; el día setenta y uno tenía lugar el entierro.

En los días de Jesús el embalsamamiento era mucho más sencillo, sobre todo para los pobres. El cadáver se lavaba (Hech 9.37), se ungía (Mc 16.1) y se vestía de lino, intercalando las especias → MIRRA y → ÁLOES en los pliegues (Jn 19.40). Finalmente, se vendaban los miembros del cuerpo y se cubría el rostro con un sudario (Jn 11.44; 20.5–7).

Cuando Jesús llegó a la tumba de Lázaro, los que le acompañaban le aconsejaron no abrir la tumba. Jn. 11:39 Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días. Aunque había sido preparado con todo esmero, consideraban que no era oportuno abrir la tumba.

¿Nuestro olor es grato o ya hiede nuestro cuerpo espiritual? O ¿ni la cantidad excesiva de perfume puede disimular el mal olor?.

Los muertos cuando entran en proceso de descomposición comienzan a oler mal, y no hay nada que lo impida, también los cristianos cuando “empezamos a descomponernos” espiritualmente otra vez, podemos morir y apestar.

El proceso empieza con la “enfermedad espiritual”.

1ª. Co. 11:30 Por eso hay entre vosotros muchos débiles y enfermos, e incluso varios han muerto.

“el descuido espiritual” como el trabajo, las falsas expectativas hacia los demás, los desengaños, la envidia, etc.

Mat. 12:45 Luego va y trae a otros siete espíritus más malvados que él, y entran a vivir allí. Así que el estado postrero de aquella persona resulta peor que el primero. Así le pasará también a esta generación malvada.

No basta decir que somos creyentes en Dios o cristianos, sino actuar como tales.

Mat. 6:1 Cuidaos de no hacer vuestras obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actuáis así, vuestro Padre que está en el cielo no os dará ninguna recompensa.

Mat. 6:5 Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Os aseguro que ya han obtenido toda su recompensa.

Mat. 6:16 Cuando ayunéis, no pongáis cara triste como hacen los hipócritas, que demudan sus rostros para mostrar que están ayunando. Os aseguro que éstos ya han obtenido toda su recompensa.

Hay una gran necesidad que todos los cristianos quiten el corcho de la botella y permitan que el mundo respiren la fragancia de la Rosa de Sarón que florece en nuestro corazón.

Malos olores

Alguien puede decir: Yo he sido miembro de la iglesia por muchos años. Mi nombre figura en el libro de la iglesia. Pero eso no es suficiente. El niño dijo de la botella: “Esas sólo son palabras”. Tal vez debemos quitar el corcho de la botella y permitir al mundo que huela profundamente y descubra si lo que hay adentro es genuino o no. ¿Florece en tu corazón la Rosa de Sarón?”

“¡Un cristiano es un frasco de perfume viviente! “Doquiera vaya, gracias a Dios, él hace de mi vida una constante procesión de triunfos en Cristo, que difunde el perfume de su conocimiento en todo lugar, por mi. Tenemos este tesoro, el perfume de su conocimiento, en “vasos de barro”. Y estamos para esparcir este perfume doquiera vayamos.

Rom. 12:1-2 Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, os ruego que cada uno de vosotros, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No os amoldéis al mundo actual, sino sed transformados mediante la renovación de vuestra mente. Así podréis comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

Que nuestro olor a santidad llene toda nuestra vida en todo lugar.

Jn. 12:3 María tomó entonces como medio litro de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramó sobre los pies de Jesús, secándoselos luego con sus cabellos. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

2ª. Co. 2:15 Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden.

Fil. 4:18 Ya he recibido todo lo que necesito y aún más; tengo hasta de sobra ahora que he recibido de Epafrodito lo que me enviasteis. Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con agrado.

Conclusión

Cuando el pueblo de Israel estaba a las puertas de recibir la encomienda más importante de su vida, no solo la libertad, sino la guía para hacer que esa libertad fuera mas real y efectiva: los diez mandamientos. (Éxodo 19:10-15) Que les darían la voluntad de Dios para sus vidas.

Les ordenaron que se santificaran, lavaran sus ropas y cuerpos, se abstuvieran de todo trato carnal, y se mantuvieran no solo alejados del perímetro permitido del monte, sino a la expectativa, ya que Dios mismo les iba ha hablar.

¿En esta Cena del Señor, esperamos que el nos hable? ¿o cantamos tan fuerte y tan saturado de números especiales, que no permitimos que su voz se escuche?
No solo, limpiemos nuestros cuerpos, templos, limpiemos lo más importante: nuestra vida.

» La fragancia de Cristo
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5 Comentarios

  1. JASIEL AGUILAR COAH dice:

    paz a vos que el Principe de los pastores
    siga derramando de su espiritu en usted

  2. DAMARIS ALEGRIA JIMENEZ dice:

    PAZ A VOS HERMANO ESTA HERMOSA LA REFLECIÓN Y NO SABE QUE IMPACTO HA TENIDO EN ESTOS MOMENTOS EN MI VIDA. QUE DIOS LO SIGA BENDICIENDO Y LE SIGA DANDO SABIDURIA PARA COMPARTIRLO CON LOS DE LA GREY

  3. Beatriz Velàquez Jiménez dice:

    Felicidades por esta hermosa reflexión que Dios lo colme de ricas bendiciones pero sobre todo lo llene de su infinita sabiduria para que siga compartiendo con nosotros su palabra .

  4. Enelda Chong dice:

    Paz Hermano Juan:
    Gracias a Dios, por este tan maravilloso tema que a través de su escrito, comparte con todos nosotros,
    de parte de la Iglesia en Panamá un fuerte saludo de Paz!!!!!

  5. neftali dice:

    buena reflexion estimado hno. y amigo Juan Sanchez

    reciba saludos desde costa rica

    con aprecio: neftali dominguez

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