Mar 27 2010
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Cómo estudiar un libro completo de la Biblia

Jorge Juan Olivera

Quisiera presentar un método para estudiar la Biblia al que considero muy importante.

Pero antes de entrar de lleno en el tema les recuerdo que es muy importante orar antes de comenzar el estudio. Esto no es un rito ni nada por el estilo, simplemente es reconocer que las páginas de la Biblia están llenas de verdades espirituales y que es a través de la guía del Espíritu Santo que realmente comprendemos y nos «apropiamos» de las Escrituras. Pidamos a Dios que nos revele su Palabra y que la podamos atesorar en nuestros corazones para luego vivirla.

Hay varios enfoques para estudiar la Biblia. Podemos estudiar un pasaje completo, por ejemplo la parábola del Hijo pródigo, en Lucas 25.11-32, podemos estudiar un versículo o dos de la Biblia, por ejemplo Juan 3.16, o Romanos 12.1-2, podemos estudiar varios libros de la Biblia, por ejemplo el Pentateuco (los primeros cinco libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio), entre otros métodos, o podemos estudiar un libro completo de la Biblia. Este método de estudio es muy completo y si bien no es el más fácil sus resultados permanentes son innegables. Trataremos de ser lo más claros posibles a fin de que el artículo sea útil para aquellos que comienzan la hermosa aventura de estudiar la Biblia y de esa manera puedan desarrollar el sano hábito de estudiar la Palabra de Dios.

1. Lo primero que tenemos que hacer es bastante obvio: tenemos que escoger qué libro vamos a estudiar. Esto es muy importante si queremos llevar adelante la tarea y no perdernos en los preparativos. ¿Por qué es tan importante? Porque si comenzamos a estudiar un libro que luego nos resulta muy complicado, probablemente dejaremos todo a medio hacer. Veamos algunos consejos previos al estudio:

a. Si este es el primer libro de la Biblia que intenta estudiar en su totalidad, elija un libro corto. Esto nos facilitará la tarea y nos entusiasmará para encarar proyectos más ambiciosos en el futuro. También evitará que abandonemos el esfuerzo si vemos que la empresa se vuelve muy complicada.
b. Busque un libro que no sea muy complicado en su estructura. Algunas epístolas son cortas pero complicadas en cuanto a sus temas y estructura. Dejemos éstas para más adelante, cuando ya estemos familiarizados con los métodos de estudio de la Biblia.
c. Busque un libro que sea bueno en cuanto a sus enseñanzas pero que también sea propicio para desarrollar un método de estudio como el que estamos presentando aquí. Hace muchos años utilicé la Epístola a los Gálatas para practicar distintos métodos de estudio bíblico. Esta carta podría ser un buen lugar para comenzar.
d. Aparte de la Epístola del Apóstol Pablo a los Gálatas, recomendaría la Primera Epístola de Pablo a los Tesalonicenses, o la Primera carta de Juan o, quizás, la Epístola de Pablo a los Filipenses. Todos estos son libros cortos, con muy buenas enseñanzas y con estructuras suficientemente comprensibles para el estudiante primerizo.

2. Luego de elegir el libro que vamos a estudiar, es importantísimo que el libro «se haga carne» con nosotros. Para ello hace falta leerlo una y otra vez, de principio a fin cada vez, hasta que ya estemos cómodos con su terminología, estructura gramatical y lingüística, etc. ¿Cómo hacemos esto? Muy simple: debemos leer el libro hasta el hartazgo, no menos de diez veces antes de levantarnos de nuestra silla. Pero hagámoslo con cuidado, comprendiendo sus palabras, sus oraciones. Cuando terminamos de leerlo de principio a fin, comenzamos nuevamente desde el principio. No parece que este consejo pueda tener resultados provechosos pero no lo dude, todos aquellos que lo hemos hecho hemos experimentado las bendiciones que surgen de este simple método para comenzar el estudio de un libro de la Biblia. Luego de leer el libro de esta manera, es maravilloso ver cómo las palabras, las oraciones, las exhortaciones, y las enseñanzas parecen cobrar vida. Poco a poco, las diferentes partes del libro empiezan a relacionarse en nuestra mente como nunca antes y éste comienza a revelar sus enseñanzas; casi podríamos decir, sus secretos. Comenzamos a comprender el libro como una unidad y revela sus diferentes partes y muestra cómo éstas se relacionan unas a otras. No olvidemos que en un principio las cartas apostólicas eran precisamente eso: cartas. No estaban divididas en capítulos ni versículos, ni tenían títulos divisorios, y los que las recibían las leían de principio a fin.

3. Luego de que el libro es comprendido como unidad, es preciso que lo estudiemos inteligentemente. Es decir, que comencemos a mirarlo con detenimiento. A partir de esta etapa será necesario contar con papel y lápiz para anotar todo lo que el Señor nos irá mostrando. Leamos cada párrafo con detenimiento, observando las palabras que no entendemos totalmente y buscando su significado en un diccionario, si hiciera falta.

Si bien la primera etapa (leer el libro de corrido 10 veces por lo menos) se terminará en unas pocas horas, a partir de ahora el estudio del libro podrá demandarnos más tiempo; mucho más tiempo. No nos apuremos; avancemos cada día y aprovechemos este tiempo. Los resultados serán maravillosos.

4. Cada vez que veamos un mandamiento, una exhortación, una enseñanza que nos llega personalmente o una promesa, por ejemplo, anotémoslas. Si bien esta tarea puede llevarnos algún tiempo, como dijimos en el punto anterior, no cejemos en nuestro estudio. Finalmente, cosecharemos las bendiciones que Dios tiene preparadas para cada uno de nosotros. También será bueno escribir un pequeño resumen de cada párrafo, en nuestras propias palabras, pues si hacemos esto al final de nuestro estudio tendremos todo el libro resumido con nuestras propias palabras, párrafo por párrafo.

5. Por último, luego de cada sesión diaria de estudio, pensemos en lo que hemos estudiado y analicemos qué cosas prácticas aprendimos ese día; entonces, busquemos ocasiones para practicar lo aprendido. De nada nos sirve llenar nuestras mentes de palabras si luego no practicamos lo que aprendemos. Estudiar la Biblia es un privilegio, pero también es una responsabilidad. El privilegio de adentrarnos en los designios de Dios y la responsabilidad de seguir el camino que la Palabra nos propone.

©Sociedades Bíblicas Unidas, 2009.

 

1 Comentario

  1. saul Tenango Perez dice:

    por fa pordrian hablar de las imagenes y simbolos que contiene el apocalipsis, su significado e interpretación. gracias

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