Ago 5 2011
Temas Bíblicos

Jesús camina sobre el mar

Oseas F. Lira

Biblia Jerusalén. JUAN 6:16-22

16 Al atardecer, bajaron sus discípulos a la orilla del mar,
17 y subiendo a una barca, se dirigían al otro lado del mar, a Cafarnaúm. Había ya oscurecido, y Jesús todavía no había venido donde ellos;
18 soplaba un fuerte viento y el mar comenzó a encresparse.
19 Cuando habían remado unos veinticinco o treinta estadios, ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo.
20 Pero él les dijo: “Soy yo. No temáis.”
21 Quisieron recogerle en la barca, pero en seguida la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.
22 Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar, vio que allí no había más que una barca y que Jesús no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos.

Tomamos como base el relato de Juan y no el de Marcos, que es el que nos corresponde según la lección de Escuela Sábatica. La causa es para obligar a leer otra versión de la misma historia y porque es muy corta.

Comentario

Para describir a Jesús y también a Pedro caminando sobre el mar se utiliza el verbo griego “peripateo” (caminar, andar, ir de camino, proceder sobre). La importancia de este verbo es la de definir si Jesús y luego Pedro, apoyaban sus pies sobre el agua como si caminaran sobre suelo firme, o si se desplazaban como flotando apenas por encima del mar. Lo que este verbo indica e implica en griego es que Jesús y Pedro pisaban el agua, caminaban sobre el agua.

¿Cómo un hombre puede pisar el agua y no hundirse en ella? ¿Cómo puede un hombre avanzar caminando sobre una superficie tan inestable como el mar agitado, sin perder el equilibrio? Un insecto puede apoyarse y caminar sobre una superficie de agua gracias a que su peso –aunque mayor que el del agua– no es suficiente para romper la tención superficial. Esta tensión superficial es el resultado de la cohesión de las moléculas de agua que se resisten a separarse unas de otras. También hay un reptil –mucho más grande que un insecto– que consigue correr sobre el agua. Su truco es dar el siguiente paso antes que esa pata comience a hundirse. Dando pasos lo suficientemente rápidos, distribuye su peso sobre una cantidad de pisadas mucho mayor que sus cuatro patas. El peso de un hombre es miles de veces mayor que el de un insecto, y su velocidad es cientos de veces inferior a la del reptil. Por eso resulta difícil explicar este relato.

Algunos sugieren que Jesús caminaba sobre un banco de arena o de piedras sumergidas. Se ha investigado la posibilidad de que Jesús estuviese atravesando la desembocadura del río Jordán en el Mar de Galilea. Esa desembocadura, en algunas épocas del año, puede atravesarse fácilmente a pie. Otro fenómeno que sucede es que el viento tiende a empujar al agua de mar. El mar crece adonde azota el viento, y baja donde hay viento desde la costa. Entonces la desembocadura del Jordán estaba aún más baja de lo normal. Esta bajante inusual pudo incluso haber causado que la embarcación de los discípulos varase. Entonces ya no avanzaban nada.

16-17. Jesús se aparta porque querían hacerlo rey; los discípulos quedan separados de Jesús; Jesús fue al monte, y ellos se fueron luego, al atardecer, a la orilla del mar. Se subieron a una barca y se alejaron del gentío dirigiéndose al otro lado del mar. Los discípulos abordaron la barca porque Jesús se los pidió, La Biblia del Peregrino señala que Jesús los obligó (Mrc. 6:45): “Enseguida obligó a sus discípulos a que se embarcaran.” Si Jesús es Señor de nuestras vidas tenemos que obedecer, aunque a veces nos parezca que él nos deja solos. Sigue pasando el tiempo, es de noche y Jesús aún no está con ellos. Toda esta perícopa (En la Biblia llamamos perícopa a un bloque de texto en el que se relata una historia completa), cobra mayor sentido con detalles que están mencionados en Mateo 14:22-27 y Marcos 6:45-52. En Mateo14:22 se aclara también que Jesús mandó a sus discípulos a que subieran en la barca y se dirigieran a tal lado. Y en Marcos leemos que Jesús va al monte a orar, (la Biblia del Peregrino dice que Jesús subió al monte, las demás dicen que fue al monte, no señalan si subió o no) aunque no se nos dice qué dijo Jesús en su oración. Si Jesús subió desde la altura podía ver muy bien al barco y a los discípulos, esto significa que la noche no era tan negra, sino que había alguna iluminación proporcionada por la luna, los discípulos creían que estaban en medio del mar, y por la claridad de las ropas de Jesús en la oscura madrugada fue que se espantaron.

18. Comienza a levantarse una fuerte tormenta, la barca es zarandeada por las olas, con viento contrario (Mateo 14:24), algo muy preocupante o aterrador para todo navegante que sabe que en fuertes tormentas peligra mucho su vida. En este estado es probable que estuvieran horas por lo que se dice en Mateo 14:23-25 (comparando atardecer, con cuarta vigilia de la noche). Los discípulos se enfrentaban a viento contrario que les impedía avanzar. Esa situación causa que un barco se desplace lateralmente más de lo que avanza. Así, se dirige en una dirección muy diferente de aquella que apunta la proa. Si esto sucedió hacia estribor, los discípulos estaban ya muy próximos a la costa norte del mar. Marcos 6:47 al anochecer –es decir luego de la puesta del sol– la barca estaba en medio del mar. Y según Mateo 14:25 y Marcos 6:48 Jesús fue a ellos en la cuarta vigilia, o sea entre las 3 y 6 de la madrugada. En todo ese tiempo, de acuerdo con Juan 6:19, lograron avanzar apenas 25 a 30 estadios (175 metros según la medida griega, o 185 metros según la medida romana). Al anochecer, la barca estaba “en medio del mar”; mientras que Juan 6:21 nos dice que a la madrugada siguiente ellos no estaban lejos de la costa. Esto fortalece la teoría de que la barca experimentó una importante deriva hacia la costa. Los discípulos estaban temiendo lo peor, que naufragarían, seguramente se acordaban de otra ocasión en que estuvieron en una tormenta parecida pero Jesús estaba con ellos en la barca dormido. En aquella ocasión temían naufragar también y entonces despertaron al Señor para que los ayudase. Él mandó al viento callar y al mar estarse quieto y así los salvó, pero esta vez estaban solos, el Señor no estaba con ellos.

19. Jesús llega a ellos caminando sobre el agua, cuando habían avanzado aproximadamente entre unos 5 a 6 km. Los discípulos en la barca, en medio de una tormenta, luchando muy probablemente por sus vidas, al ver que Jesús se les acercaba no lo reconocieron, pensaron que era un fantasma (o que veían visiones, tal vez al estar ya fatigados o considerarse muertos…) Los maestros del judaísmo, con base en el Antiguo Testamento, reprobaban la existencia de fantasmas, pero los discípulos sacaron en ese momento su cultura popular y por eso declararon que lo que veían era un fantasma. Esto aun los asustó más, ya que según Marcos 6:49 y Mateo 14:26, se pusieron a gritar de miedo. ¿Por qué se asustaron los apóstoles? Porque creyeron que veían un fantasma, ya que nunca habían visto algo similar. En el Antiguo Testamento sólo Dios camina sobre las aguas y este conocimiento lo tenían los discípulos, Job 9:8: El solo extendió los cielos, / Y anda sobre las olas del mar. Sal. 77:19: En el mar fue tu camino, / Y tus sendas en las muchas aguas; /Y tus pisadas no fueron conocidas. Jesús podía caminar sobre el agua porque él hizo la mar.

El mar de Galilea es de unos 21 km. por 12 km. de ancho aproximadamente. Al norte del mar se ubica Capernaúm y Tiberiades (donde estaban en 6:1 “subieron” [fueron] y “bajaron” [regresaron]) podría decirse son limítrofes en la parte del mar de Galilea. El “Mar de Galilea” tiene una profundidad máxima aproximada de 48 mts. Por lo tanto al hacer entre 5 a 6 km. es que se toparon con el final de su trayecto “tocaron tierra”, justo cuando querían dirigir la barca al encuentro de Jesús, que venía caminado sobre el agua.

20-21. La respuesta de Jesús es dándoles ánimo diciendo que es Él, que no se asusten. Los discípulos quieren a su vez ir a su encuentro con la barca, pero ésta luego de haber recorrido kilómetros, hace tierra, llega a buen destino. Jesús mostró con este acto de caminar sobre el agua del mar que él era el hijo de Dios.

Los discípulos no comprenden la situación y creen que Jesús está caminando mágicamente sobre el agua “porque tenían la mente embotada” (según Marcos 6:52 Nueva Versión Internacional)

Si Jesús no caminó sobre el agua sino que en realidad sólo parecía hacerlo, ¿por qué no corrigió a los discípulos que así lo creyeron?, y ¿por qué el Espíritu Santo guió a los evangelistas a escribirlo así? Jesús nunca les clarificó a los apóstoles este hecho. Nunca lo hizo porque no había necesidad ya que el suceso fue cierto, fuer real, Jesús caminó sobre el agua, por eso es que no vuelve a hacerse referencia al suceso en los evangelios en ninguna parte más, ya que definitivamente no era necesario. Los discípulos nunca tuvieron una idea errónea a ese respecto ya que se asustaron al ver a un fantasma caminando por el mar. Entonces Jesús sí los corrigió; les dijo que no se trataba de un fantasma caminando por el mar, sino de él en persona caminando por el mar.

Mateo y Marcos se valen de la palabra griega “epi” (sobre, a, en, junto a, referente a, por, ante, con base en, durante, además de, de, para, contra), y no la palabra “uper” (sobre, por encima de, más allá de). Sabemos que de los sinópticos, el de Mateo fue escrito en arameo. Marcos escribió en griego, pero él también pensaba en arameo. ¿A qué palabra aramea corresponde “epi”? La palabra aramea con que traduciríamos “epi” sería “´al” (sobre, a, en, junto a, acerca de, por, hacia, a causa de, encima de, contra, por; altura). Pero “´al” se traduce también como “uper”. La palabra aramea que solo se traduce como “epi” es “bá´ad” (por, a través de, detrás de, sobre, a favor de).

Podemos fácilmente aducir que el significado de “epi” al que apelaron Mateo y Marcos es “por”. Esta es una de las acepciones de “epi”, pero también lo es de “´al” y de “ba´ad”. Por lo tanto, es válido afirmar que el Espíritu Santo dijo que Jesús caminaba por el mar, y no que caminaba sobre el mar, flotando como fantasma.

En Mateo 14:32 hay una aparente contradicción ya que dice que Jesús sí subió a la barca. Entonces, ¿Jesús subió o no a la barca luego de caminar por el mar? Ocurrieron las dos cosas: La barca tocó tierra, y Jesús subió por sí mismo, sin que los discípulos lo recogieran, pero sólo después de haber llegado a buen fin; pues se aclara que “en seguida la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían”. Marcos 14:34 está traducido con pequeños cambios… estas distintas formas justamente pueden inclinar a pensar que posiblemente en tal punto del relato, concretamente en el instante o después de que: “la barca tocó tierra” ¿Jesús estaba o no, subió o no subió a la barca? No hay contradicción, es una cuestión de tiempos (incluso instantes -en seguida-) y detalles de las traducciones.

En el relato de Juan se obvia toda la parte en que Pedro intenta caminar también por el agua, casi ahogándose, y que Jesús lo salva, habiéndoselo pedido a Jesús, que parece ser esto ocurrió luego que “la barca tocó tierra”. Cuando Pedro intentó también caminar sobre las aguas aparentemente todo iría bien hasta que se fijó en las olas grandes y el viento en lugar de fijarse en el Señor Jesús. Parece que Juan quería centrar la atención en esto: Jesús llegó a donde estaban, caminando sobre el mar. De esta forma sumando otro milagro más a los tantos que hacía.

Hay varios hechos milagrosos en el relato que nos ocupa, normalmente el lector común sólo ve uno, el de Jesús caminando sobre el agua del mar. Otros milagros que ocurren en esta historia son salvar a los discípulos y aplacar la tormenta.

¿Por qué los discípulos adoraron a Jesús? La respuesta es múltiple. Innegablemente el hecho en sí tiene mucho que ver. Pero hubo otros muchos componentes como que la tormenta cesara inmediatamente al subir Jesús a la barca. Otro componente pudo haber sido la actitud de Jesús que vino a salvarlos. Recuérdese que ellos estuvieron impotentes, luchando por su seguridad durante toda la noche. En ese estado de angustia, frustración, temor y desespero, viene Jesús y con gran facilidad les brinda seguridad.

Entonces la dificultad de este pasaje nunca estuvo en cómo consiguió Jesús caminar sobre el agua, sino en nuestra interpretación fantástica del relato. La dificultad está en lo que leemos, no en lo que está escrito. ¿Seremos capaces de revertir esa situación?

Los judíos no podían aceptar que el hijo de José, un hombre como ellos, fuese el Hijo de Dios. Nosotros no podemos entender que el hijo de Dios fuese el hijo de José, un hombre como nosotros.

22. En el evangelio de Juan en este verso culmina el relato. La gente que quería hacer rey a Jesús comienza a buscarlo.

 

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