Ago 3 2008
Solidaridad

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Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Mateo 5:10

Hoy les hablaremos de un país al otro lado del mundo, en África, un país que es similar al estado de Tabasco en extensión territorial, pero que es tan habitado como el Distrito Federal. Les hablo de Rwanda, país en el que la esperanza de vida es de apenas 41.3 años y donde casi la mitad de la población no sabe leer y escribir.

Es importante recordar que en el año de 1994, en Rwanda, se sucedieron matanzas, mutilaciones y violaciones durante casi cien días, y aunque no se sabe la cifra precisa de muertos por este genocidio (delitro contra la humanidad) se calcula que almenos un millón de personas perecieron. Dicho de otra manera, en cien días, Rwanda perdio a uno de cada siete de sus habitantes.

Amnistía Internacional, en su informe del 2007 textualmente dice lo siguiente:

Continuaron celebrándose juicios de acuerdo con el sistema de gacaca, un sistema de tribunales comunitarios creado en 2002 para juzgar a presuntos responsables de delitos cometidos durante el genocidio de 1994. El sistema de gacaca preocupaba, entre otras cosas, por la aparente falta de imparcialidad y por los informes según los cuales no se permitía a los acusados defenderse ni durante el proceso de recopilación de información anterior al juicio ni durante el propio juicio. Además, según los informes, las autoridades comunitarias (nyumbakumi) controlaban la fase de recopilación de información, aunque la ley asignaba esta responsabilidad a los jueces del sistema de gacaca.

En algunos distritos, la existencia de jueces insuficientemente capacitados, mal formados y corruptos provocó una desconfianza generalizada en el sistema de gacaca.

Según los informes, en Munyaga, localidad del distrito de Rwamagana, en la provincia del Este, un juez visitó a unas personas a quienes se había citado para interrogarlas y les pidió dinero a cambio de la absolución. En ese mismo distrito se condenó a dos personas a 30 años de cárcel a pesar de que existían dudas sobre su implicación en el genocidio.

Según informes de las autoridades locales y de asociaciones de supervivientes del genocidio, en la provincia del Este algunos sobrevivientes al genocidio fueron objeto de intimidación, acoso y agresiones antes de testificar ante un tribunal gacaca.

A lo largo de 2006, ciudadanos ruandeses huyeron a países vecinos para escapar del sistema de gacaca. Algunos temían que los tribunales pusieran al descubierto su participación en el genocidio. Otros huyeron por miedo a falsas acusaciones.

Según el ACNUR, organismo de la ONU que se ocupa de los refugiados, unos 20.000 solicitantes de asilo ruandeses huyeron del sur de Ruanda a Burundi a principios de año. Los factores más comunes que los obligaron a huir fueron la persecución de las autoridades locales, la sequía y las citaciones de los tribunales gacaca.

En julio, otros grupos de ruandeses huyeron de la provincia del Este para evitar el sistema de gacaca, entre ellos 40 personas de Munyaga, en el distrito de Rwamagana, que entraron en Uganda.

Ustedes se preguntarán el por qué la necesidad de hablar tanto sobre un país de África al que nunca hemos ido y talvéz nunca iremos. La importancia de contextualizarnos en Rwanda es porque en ese país donde predomina la escases y la injusticia existe un grupo de personas que se autodenominan Iglesia de Dios (7o. día).

Nuestros hermanos en ese lugar no son ajenos a los problemas de la sociedad rwandesa. En el 2007 el pastor Emmanuel Kayitare estuvo en la cárcel Central de Gitarama. Kayitare fue arrestado el día 23 de Enero y encarcelado por la Brigada Musambira durante dos semanas.

Al parecer un vecino de Emmanuel Kayitare vio extranjeros en su casa. Dichos hombres eran misioneros evangélicos apoyados por Misiones en el Extranjero de la Conferencia General de la Iglesia de Dios (Séptimo Día) en Estados Unidos. Estos misioneros son: John Njogu de Kenya y Robert Crawford de Inglaterra. Ellos estuvieron allá para enseñar y motivar a algunos miembros de nuestra Iglesia pero el vecino de Kayitare tomo esto como pretexto para exigir dinero a cambio de no acusarlo de genocidio ante las autoridades. Kayitare al no acceder a la demanda económica fue acusado sin fundamento de supuesta participación en crimen de genocidio sucedido hace algunos años en ese país.

Después de comparecer ante las Cortes de Gacaca Kayitare fue sentenciado a 26 años en los campos por haber participado supuestamente en genocidio.

En ese momento fue necesario convocar a todas las Iglesias de Dios en el mundo a que levantarán ofrendas y oraran por un juicio justo en el que se demostrara la inocencia de nuestro hermano Emmanuel Kayitare. La respuesta de nuestras Iglesias motivo las acciones del tribunal por la impartición de justicia a nuestro hermano y el día 9 de mayo fue absuelto de los cargos y puesto en libertad más tarde. Bendecimos a Dios por su misericordia y su socorro.

Nuestro hermano Kayitare luego fue cambiado de residencia, en otro país, e ingreso a un colegio de estudio bíblico.

Todo parecia resuelto, pensamos que este caso sería una historia más en nuestra corta vida. La calma ceso con las constantes visitas de la milicia a Kayitare y finalmente fue llevado ante la corte de la ciudad de Gacaca el pasado sábado 19 de julio. No se le permitió hablar a él y a los testigos que llevó para defensa. De hecho, no se le permitió ninguna representación legal. De nuevo lo han colocado en una situación terrible e injusta delante Dios y de los hombres.

La corte puso la fecha del domingo 27 de julio para otro improvisado juicio, pero llegado el día, por alguna razón la corte de Gacaca decidió cancelar su presipitado juicio. Sabemos que el Señor atendió nuestras oraciones del sábado 26.

El hermano Kayitare dice que él no puede pasar su vida corriendo de sus acusadores porque él es un hombre inocente. Él quiere conseguir un decreto final de la corte y no ser incomodado o tener que ir a otro país por causa de la persecución en Rwanda en donde se utiliza cualquier acusación más que una razón verdadera para intimidarlo y para perseguirlo.

En consecuencia, los ministros de Misiones en el Extranjero han solicitado a nuestras Iglesias en todo el mundo escribir cartas a la corte de Gacaca para que den su desición final por la inociencia del pastor Emmanuel Kayitare y recordarles que el mundo está al pendiente de lo que pasa en Rwanda.

Amados hermanos de la Iglesia de Dios, esta es la razón por la cual nos dirigimos hoy ustedes. En abril del año pasado actuamos y contribuimos para que nuestro hermano Kayitare fuera liberado. Hoy las circunstancias se han tornado más difíciles y tenemos que actuar con más y mejores elementos.

Tenemos preparados dos documentos que enviaremos no sólo a la corte de Gacaca, también los enviaremos al Presidente de Rwanda, al Ministro de Justicia y Procurador General de Rwanda, además este documento será enviado a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y al Secretariado Internacional de Amnistía Internacional. 

Con este acto humanitario haremos patente nuestra fraternidad de hermanos y materializaremos nuestra fe en el único Dios verdadero.

Finalmente, queremos decirles que con esta acción estámos contribullendo porque un hombre que predica la justicia, la paz y la verdad sea absuelto de falsas acusaciones, y también estámos evitando que más de nuestros hermanos en Rwanda sean sorprendidos por los mismos cargos. Además, estamos advirtiendo a las autoridades de Rwanda que en México estamos muy al tanto de los atropellos que puedan cometerse contra la sociedad rwandesa.

Te invitamos a que te unas a nuestra campaña

Bienaventurados los pacificadores,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Mateo 5:9


 


 

 

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