Junio 22, 2024

12. CRECER JUNTOS

Efesios 4:11-16

ENFASIS DE LA LECCIÓN

Comunidad que edifica

Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo (Efesios 4:15).

OBJETIVO

Tomar conciencia de la importancia de fomentar el crecimiento personal y la realización humana, creando una comunidad donde las personas puedan desarrollar autenticidad, sabiduría bíblica, profundidad en sus experiencias y el carácter cristiano, siguiendo el ejemplo de Jesús.

NARRACIÓN

En la Iglesia de Dios entendemos que el crecimiento es un viaje compartido. Nos apoyamos mutuamente en nuestra búsqueda de una vida más plena y en nuestra relación con Dios. Juntos aprendemos, nos corregimos y nos animamos en este camino de fe.

Todas las personas estamos llamadas a crecer y desarrollarnos como seres humanos plenos. Este es un llamado que está incrustado en nuestra naturaleza. Somos seres anhelantes de plenitud. Cada individuo sueña con llegar a ser todo lo que pueda ser, la mejor versión de sí mismo.

«Ser», es muy diferente de »tener» o «hacer». Sin embargo, a veces estos verbos se confunden. Muchas personas creen que llegarán a «ser» «teniendo’, poseyendo, acumulando o comprando. Otros, actúan de manera similar con «hacer», consideran que, si «hacen», entonces «son»: en este caso se cae en una simulación pues se termina imitando algo que uno no es.

Lo anterior, aunque sencillo, dibuja con profundidad una de las razones de nuestra miseria humana. En esa diferenciación podemos ver la explicación de tantas frustraciones, experiencias de desesperación, sentimientos de insatisfacción, deshumanización (cosificación de las personas) o desencanto por la vida.

Esto también explica en buena medida por qué ocurren tantos suicidios, o hay un aumento de la depresión como enfermedad, fracasos en las relaciones, aumento en el consumo de sustancias o caídas en ciclos adictivos.

En esta condición, las personas carecen de profundidad y autenticidad, en consecuencia, son fácilmente presas de la manipulación, susceptibles de caer en esclavitud o de ser tratados como objetos.

La Iglesia juega un papel importante en este escenario. Mediante su experiencia comunitaria, puede nutrir y sostener el crecimiento espiritual de quienes se acercan a ella, proporcionando oportunidades para el desarrollo y la realización personal. Cuando no hay realización personal, no hay experiencia de plenitud.

ANÁLISIS

Veamos cómo Cristo enfocó su ministerio en el crecimiento de las personas y su realización como seres humanos plenos. Así, la iglesia puede constituirse en una comunidad que continúe con ese grandioso legado.

I. Jesús buscó el desarrollo y realización de las personas.

1. Liberó a las personas para la autenticidad. Jesús liberó a las personas de las ataduras del pecado y las imposiciones sociales y religiosas que limitaban su autenticidad, permitiéndoles ser lo que el Padre deseaba para ellos mismos sin miedo al juicio o la presión social. Esta libertad les brindó la oportunidad de vivir con sinceridad, transparencia y plenitud.

a. Confrontó la hipocresía religiosa y social de su época (Mateo 23).

b. Enseñó a vivir con integridad, sin pretensiones ni máscaras.

c. Aceptaba a las personas tal como eran, sin juzgarlas (Juan 8:10-11).

d. Llamaba a vivir en la verdad y libertad auténticas que Él ofrecía (Juan 8:32).

2. Promovió una sabiduría con conciencia crítica. Jesús no solo enseñó sabiduría y una doctrina sana, sino que también fomentó que sus discípulos tuvieran una actitud crítica ante lo que sucedía en su entorno. Como a los profetas, los animó a cuestionar, reflexionar y discernir con asertividad y humildad, permitiéndoles desarrollar un entendimiento profundo de la vida y de su fe.

a. Cuestionaba las tradiciones, impuestas por los intérpretes, y las injusticias (Mateo 7:7; Lucas 11:46).

b. Desafiaba el pensamiento dominante de la época (Lucas 13:15-16).

c. Invitaba a razonar, analizar y juzgar con criterios superiores (Juan 7:24).

d. Fomentaba la apertura mental y el discernimiento (Lucas 18:9-14).

3. Fomentó profundidad en las experiencias humanas. A través de sus enseñanzas y acciones, alentó a sumergirse en experiencias significativas y trascendentales. Les mostró la importancia de perdonar, de reencontrarse con su enemigo, de vivir con intensidad, en fraternidad, esperanza, confianza, misericordia y compasión, enriqueciendo así su existencia.

a. Guiaba a las personas más allá de lo superficial, el materialismo y lo rutinario (Marcos 10:21).

b. Planteaba preguntas y parábolas que provocaban reflexión profunda (Mateo 8:12; 21:28).

c. Enfatizaba la necesidad de un arrepentimiento y conversión interior (Juan 3:5-8).

d. Promovía relaciones, virtudes y valores con raíces hondas (Mateo 5:44).

e. Invitaba a construir la vida sobre un cimiento sólido (Mateo 7:24).

4. Hizo posible el desarrollo de un carácter nuevo. Jesús no solo cambió la realidad externa, sino que también trabajó en la transformación del corazón y el desarrollo de Su carácter de las personas, basado en el amor, la bondad, la esperanza, la entereza, la justicia y la compasión.

a. Perdonaba pecados y liberaba de ataduras dañinas (Marcos 2:5-9).

b. Enseñaba principios y actitudes contraculturales como el amor al enemigo, la humildad, el servicio, la generosidad, etc. (Mateo 5:3-16).

c. Daba esperanza de renovación interior por la fe en Él (Lucas 18:25-27).

d. Con su ejemplo moldeaba el modo de vida de una nueva humanidad (Mateo 11:29).

APLICACIÓN

La Iglesia es una comunidad de fe que nutre y sostiene el crecimiento espiritual de todas las personas que se acercan a ella, proporciona oportunidades y espacios seguros para la autenticidad, para el desarrollo personal y el servicio cristiano. Siguiendo el ejemplo del Maestro veamos algunas estrategias que se pueden implementar.

1. Promoviendo la autenticidad. La iglesia debe ser un lugar seguro donde las personas puedan expresar sus emociones, ideas, opiniones, anhelos y dudas sin temor a ser juzgadas, menospreciadas o rechazadas. Esto permitirá que la comunión sea más auténtica y honesta, tanto en sus relaciones con Dios y como entre unos y otros. Pueden planear eventos en los que los congregantes tengan estas oportunidades: talleres, mesas redondas, foros, retiros espirituales, células, grupos de apoyo, entre otros. También pueden ofrecer recursos para que la congregación exprese felicitaciones, quejas o sugerencias al liderazgo, mediante buzones, encuestas de opinión o grupos de redes sociales. Recordemos que autenticidad no es desfachatez, cinismo o libertad para ofender o agredir.

2. Educando para una sabiduría bíblica con conciencia crítica. Pueden ofrecer formación bíblica y teológica a sus miembros, permitiéndoles desarrollar una comprensión más profunda de la fe y de la doctrina de Cristo. Entre las opciones están los cursos y programas que ofrece la Iglesia (SEM), la impartición de cursos en la iglesia local, la creación de una biblioteca y el equipamiento técnico adecuado para la formación (pantallas, pizarrones, salas de estudio, equipo de sonido, etc.). También se pueden implementar cursos, talleres o clínicas para aplicar pensamiento analítico, pensamiento crítico o razonamiento lógico. Es importante educar para que el desarrollo de estas habilidades y conocimientos vayan acompañados de actitudes cristianas como el cuidado por los demás, la sensibilidad pastoral, el respeto ante la divergencia y la expresión asertiva.

3. Fomentando profundidad en las experiencias humanas. Pueden organizar experiencias espirituales, como retiros y jornadas de reflexión, que permitan a los miembros profundizar en su fe y en su relación con Dios. Además, se pueden implementar actividades que fomenten el contacto de los congregantes con la necesidad y el sufrimiento humano, a fin de despertar la solidaridad, la compasión, la misericordia, la humildad, el servicio, entre otros.

4. Desarrollando el carácter de Cristo en cada persona. Pueden promover el ejercicio de la virtud entre sus miembros, buscando desarrollar características como la compasión, la paciencia, la humildad y la generosidad, que son fundamentales para desarrollar un carácter cristiano. Esta formación puede darse como parte de un proyecto de discipulado, la vida de los grupos familiares o la formación de ministerios de amor.

CONCLUSIÓN

La Iglesia está llamada a ser una comunidad que apoye y fomente el crecimiento personal y la realización de sus miembros y de todo aquel que se acerque a su seno. Cada congregación puede crear espacios seguros donde las personas expresen su autenticidad, desarrollen una sabiduría bíblica crítica, experimentar la profundidad de las experiencias humanas y cultivar el carácter de Cristo. Podemos ayudar a nuestros hermanos a que se conviertan en seres plenos y realizados, contribuyendo a la construcción de una sociedad renovada, más justa, compasiva y plena en Cristo.