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Biblia

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Biblia

Isaías 1

Dios Habla Hoy

1 Cielo y tierra,
escuchen lo que el Señor dice:
"Crié hijos hasta que fueron grandes,
pero ellos se rebelaron contra mí.

2 El buey reconoce a su dueño
y el asno el establo de su amo;
pero Israel, mi propio pueblo,
no reconoce ni tiene entendimiento."

3 ¡Ay, gente pecadora,
pueblo cargado de maldad,
descendencia de malhechores,
hijos pervertidos!
Se han alejado del Señor,
se han apartado del Dios Santo de Israel,
lo han abandonado.

4 Ustedes se empeñan en ser rebeldes,
y en su cuerpo ya no hay donde castigarlos.
Tienen herida toda la cabeza,
han perdido las fuerzas por completo.

5 De la punta del pie a la cabeza
no hay nada sano en ustedes;
todo es heridas, golpes, llagas abiertas;
nadie se las ha curado ni vendado,
ni les ha calmado los dolores con aceite.

6 Su país ha quedado hecho un desierto,
y arden en llamas las ciudades.
En la propia cara de ustedes
los enemigos se comen
lo que ustedes sembraron.
Todo ha quedado hecho un desierto,
como Sodoma cuando fue destruida.

7 Sión nada más ha quedado en pie,
sola cual choza en medio de un viñedo,
sola cual cobertizo en medio de un melonar,
sola cual ciudad rodeada por el enemigo.

8 Si el Señor todopoderoso
no hubiera dejado a unos cuantos
de nosotros,
ahora mismo estaríamos como Sodoma
y Gomorra.

9 Jefes de Sodoma,
escuchen la palabra del Señor;
pueblo de Gomorra, oye atentamente
lo que nuestro Dios te va a enseñar.

10 El Señor dice:
"¿Para qué me traen tantos sacrificios?
ya estoy harto de sus holocaustos
de carneros
y de la grasa de los terneros;
me repugna la sangre de los toros,
carneros y cabritos.

11 Ustedes vienen a presentarse ante mí,
pero ¿quién les pidió que pisotearan
mis atrios?

12 No me traigan más ofrendas sin valor;
no soporto el humo de ellas.
Ustedes llaman al pueblo
a celebrar la luna nueva y el sábado,
pero yo no soporto las fiestas
de gente que practica el mal.

13 Aborrezco sus fiestas de luna nueva
y sus reuniones;
¡se me han vuelto tan molestas
que ya no las aguanto!

14 Cuando ustedes levantan las manos
para orar,
yo aparto mis ojos de ustedes;
y aunque hacen muchas oraciones,
yo no las escucho.
Tienen las manos manchadas de sangre.

15 ¡Lávense, límpiense!
¡Aparten de mi vista sus maldades!
¡Dejen de hacer el mal!

16 ¡Aprendan a hacer el bien,
esfuércense en hacer lo que es justo,
ayuden al oprimido,
hagan justicia al huérfano,
defiendan los derechos de la viuda!"

17 El Señor dice:
"Vengan, vamos a discutir este asunto.
Aunque sus pecados sean
como el rojo más vivo,
yo los dejaré blancos como la nieve;
aunque sean como tela teñida
de púrpura,
yo los dejaré blancos como la lana.

18 Si aceptan ser obedientes,
comerán de lo mejor que produce
la tierra;

19 pero si insisten en ser rebeldes,
morirán sin remedio en la guerra."
El Señor mismo lo ha dicho.

20 ¡Cómo has llegado, ciudad fiel,
a ser igual que una prostituta!
Antes toda tu gente actuaba con justicia
y vivía rectamente,
pero ahora no hay más que asesinos.

21 Eras plata y te has convertido en basura,
eras buen vino y te has vuelto agua.

22 Tus gobernantes son rebeldes
y amigos de bandidos.
Todos se dejan comprar con dinero
y buscan que les hagan regalos.
No hacen justicia al huérfano
ni les importan los derechos de la viuda.

23 Por eso, el Señor todopoderoso,
el Poderoso de Israel, afirma:
"¡Basta! yo ajustaré las cuentas
a mis enemigos.
Me vengaré de ellos.

24 Voy a levantar de nuevo mi mano
contra ti
y a quemar por completo tu basura;
voy a limpiarte de toda tu impureza.

25 Haré que vuelvas a tener jueces
como antes
y consejeros como los del principio.
Después que yo lo haya hecho,
volverán a llamarte
'Ciudad de justicia', 'Ciudad fiel'.

26 Con mi justicia y acción salvadora
libertaré a los habitantes de Sión
que se vuelvan a mí;

27 pero haré pedazos a los rebeldes
y pecadores,
y los que me abandonen morirán.

28 Se avergonzarán ustedes
de esas encinas y jardines
que tanto les gustan,
donde dan culto a los ídolos.

29 Ustedes serán como encina
de hojas marchitas,
y semejantes a un jardín sin agua.

30 El hombre fuerte se convertirá en paja,
y sus obras en chispa:
los dos arderán al mismo tiempo
y no habrá quien los apague."

31 Estas son las profecías que Isaías, hijo de Amós, recibió por revelación acerca de Judá y Jerusalén:

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