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Biblia

Los 66 libros completos, capítulo por capítulo, con Reina-Valera, Dios Habla Hoy y Nueva Versión Internacional. Busca por palabra o ve directo a una cita.

Biblia

Salmos 119

Dios Habla Hoy

1 Felices los que atienden a sus mandatos
y lo buscan de todo corazón,

2 los que no hacen nada malo,
los que siguen el camino del Señor.

3 Tú has ordenado que tus preceptos
se cumplan estrictamente.

4 ¡Ojalá yo me mantenga firme
en la obediencia a tus leyes!

5 No tendré de qué avergonzarme
cuando atienda a todos
tus mandamientos.

6 Te alabaré con corazón sincero
cuando haya aprendido
tus justos decretos.

7 ¡Quiero cumplir tus leyes!
¡No me abandones jamás!

8 ¿Cómo podrá el joven
llevar una vida limpia?
¡Viviendo de acuerdo con tu palabra!

9 yo te busco de todo corazón;
no dejes que me aparte
de tus mandamientos.

10 He guardado tus palabras
en mi corazón
para no pecar contra ti.

11 ¡Bendito tú, Señor!
¡Enséñame tus leyes!

12 Con mis labios contaré
todos los decretos que pronuncies.

13 Me alegraré en el camino
de tus mandatos,
más que en todas las riquezas.

14 Meditaré en tus preceptos
y pondré mi atención en tus caminos.

15 Me alegraré con tus leyes
y no me olvidaré de tu palabra.

16 ¡Concédele vida a este siervo tuyo!
¡Obedeceré tu palabra!

17 Abre mis ojos, para que contemple
las maravillas de tu enseñanza.

18 yo soy extranjero en esta tierra;
no escondas de mí
tus mandamientos.

19 Me siento oprimido a todas horas
por el deseo de conocer tus decretos.

20 Tú reprendes a los insolentes
y malditos
que se apartan de tus mandamientos.

21 Aléjame de sus ofensas y desprecios,
pues he atendido a tus mandatos.

22 Aunque hombres poderosos
tramen hacerme daño,
este siervo tuyo meditará en tus leyes.

23 yo me alegro con tus mandatos;
ellos son mis consejeros.

24 Estoy a punto de morir;
¡dame vida, conforme a tu promesa!

25 Te he expuesto mi conducta,
y me has respondido.
¡Enséñame tus leyes!

26 Dame entendimiento para seguir
tus preceptos,
pues quiero meditar en tus maravillas.

27 Estoy ahogado en lágrimas de dolor;
¡mantenme firme,
conforme a tu promesa!

28 Aléjame del camino de la mentira
y favoréceme con tu enseñanza.

29 He escogido el camino de la verdad
y deseo tus decretos.

30 Señor, me he apegado a tus mandatos;
¡no me llenes de vergüenza!

31 Me apresuro a cumplir
tus mandamientos
porque llenas de alegría mi corazón.

32 Señor, enséñame el camino
de tus leyes,
pues quiero seguirlo hasta el fin.

33 Dame entendimiento para guardar
tu enseñanza;
¡quiero obedecerla de todo corazón!

34 Llévame por el camino
de tus mandamientos,
pues en él está mi felicidad.

35 Haz que mi corazón prefiera
tus mandatos
a las ganancias mal habidas.

36 No dejes que me fije en falsos dioses;
¡dame vida para seguir tu camino!

37 Confirma a este siervo tuyo
las promesas que haces
a los que te honran.

38 Aleja de mí la ofensa que temo,
pues tus decretos son buenos.

39 yo he deseado tus preceptos;
¡dame vida, pues tú eres justo!

40 Muéstrame, Señor,
tu amor y salvación,
tal como lo has prometido.

41 Así podré responder al que me ofenda,
pues confío en tu palabra.

42 No quites de mi boca
la palabra de verdad,
pues he puesto mi esperanza
en tus decretos.

43 ¡Quiero poner en práctica
tu enseñanza,
siempre, por toda la eternidad!

44 Así podré vivir en libertad,
pues he seguido tus preceptos.

45 Hablaré de tus mandatos ante los reyes
y no sentiré vergüenza.

46 Pues amo tus mandamientos
y me alegro con ellos.

47 Amo y anhelo tus mandamientos,
y pienso mucho en tus leyes.

48 Recuerda la palabra que diste
a este siervo tuyo:
en ella me hiciste poner la esperanza.

49 Este es mi consuelo en la tristeza:
que con tus promesas me das vida.

50 Los insolentes me ofenden sin cesar,
pero yo no me aparto
de tu enseñanza.

51 Recuerdo tus decretos
de otros tiempos,
y en ellos, Señor, encuentro consuelo.

52 Los malvados que abandonan
tu enseñanza
me llenan de furor.

53 Tus leyes han sido mis canciones
en esta tierra donde soy un extranjero.

54 Señor, por las noches me acuerdo de ti;
¡quiero poner en práctica
tu enseñanza!

55 Esto es lo que me corresponde:
obedecer tus preceptos.

56 Tú, Señor, eres todo lo que tengo;
he prometido poner en práctica
tus palabras.

57 De todo corazón
he procurado agradarte;
trátame bien, conforme a tu promesa.

58 Me puse a pensar en mi conducta,
y volví a obedecer tus mandatos.

59 Me he dado prisa, no he tardado
en poner en práctica
tus mandamientos.

60 Me han rodeado con trampas
los malvados,
pero no me he olvidado
de tu enseñanza.

61 A medianoche me levanto a darte gracias
por tus justos decretos.

62 yo soy amigo de los que te honran
y de los que cumplen tus preceptos.

63 Señor, la tierra está llena de tu amor;
¡enséñame tus leyes!

64 Señor, tú has tratado bien
a este siervo tuyo,
conforme a tu promesa.

65 Enséñame a tener buen juicio
y conocimiento,
pues confío en tus mandamientos.

66 Antes de ser humillado
cometí muchos errores,
pero ahora obedezco tu palabra.

67 Tú eres bueno, y haces el bien;
¡enséñame tus leyes!

68 Los insolentes me acusan falsamente,
pero yo cumplo tus preceptos
de todo corazón.

69 Ellos tienen la mente entorpecida,
pero yo me alegro con tu enseñanza.

70 Me hizo bien haber sido humillado,
pues así aprendí tus leyes.

71 Para mí vale más la enseñanza
de tus labios,
que miles de monedas de oro y plata.

72 Tú mismo me hiciste y me formaste;
¡dame inteligencia para aprender
tus mandamientos!

73 Los que te honran se alegrarán al verme,
porque he puesto mi esperanza
en tu palabra.

74 Señor, yo sé que tus decretos
son justos
y que tienes razón cuando me afliges.

75 ¡Que tu amor me sirva de consuelo,
conforme a la promesa que me hiciste!

76 Muéstrame tu ternura, y hazme vivir,
pues me siento feliz con tu enseñanza.

77 Sean avergonzados los insolentes
que sin razón me maltratan;
yo quiero meditar en tus preceptos.

78 Que se reúnan conmigo
los que te honran,
los que conocen tus mandatos.

79 Que mi corazón sea perfecto
en tus leyes,
para no tener de qué avergonzarme.

80 Con ansia espero que me salves;
¡he puesto mi esperanza en tu palabra!

81 Mis ojos se consumen esperando
tu promesa,
y digo: "¿Cuándo vendrás
a consolarme?"

82 Aunque soy un viejo inútil y olvidado,
no me he olvidado de tus leyes.

83 ¿Cuánto más habré de esperar?
¿Cuándo juzgarás
a los que me persiguen?

84 Gente insolente que no sigue
tu enseñanza
ha cavado trampas a mi paso.

85 ¡Ayúdame, pues soy perseguido
sin motivo!
¡Tus mandamientos son todos
verdaderos!

86 Casi he sido borrado de la tierra,
pero no he descuidado tus preceptos.

87 Dame vida, de acuerdo con tu amor,
y cumpliré los mandatos de tus labios.

88 Señor, tu palabra es eterna;
¡afirmada está en el cielo!

89 Tu fidelidad permanece para siempre;
tú afirmaste la tierra, y quedó en pie.

90 Todas las cosas siguen firmes,
conforme a tus decretos,
porque todas ellas están a tu servicio.

91 Si tu enseñanza no me trajera alegría,
la tristeza habría acabado conmigo.

92 Jamás me olvidaré de tus preceptos,
pues por ellos me has dado vida.

93 ¡Sálvame, pues soy tuyo
y he seguido tus preceptos!

94 Los malvados esperan el momento
de destruirme,
pero yo estoy atento a tus mandatos.

95 He visto que todas las cosas
tienen su fin,
pero tus mandamientos son infinitos.

96 ¡Cuánto amo tu enseñanza!
¡Todo el día medito en ella!

97 Tus mandamientos son míos
para siempre;
me han hecho más sabio
que mis enemigos.

98 Entiendo más que todos mis maestros
porque pienso mucho en tus mandatos.

99 Entiendo más que los ancianos
porque obedezco tus preceptos.

100 He alejado mis pies
de todo mal camino
para cumplir tu palabra.

101 No me he apartado de tus decretos
porque tú eres quien me enseña.

102 Tu promesa es más dulce a mi paladar
que la miel a mi boca.

103 De tus preceptos he sacado
entendimiento;
por eso odio toda conducta falsa.

104 Tu palabra es una lámpara a mis pies
y una luz en mi camino.

105 Hice un juramento, y lo voy a cumplir:
¡pondré en práctica
tus justos decretos!

106 Señor, me siento muy afligido;
¡dame vida, conforme a tu promesa!

107 Acepta, Señor,
las ofrendas de mis labios,
y enséñame tus decretos.

108 Siempre estoy en peligro de muerte,
pero no me olvido de tu enseñanza.

109 Los malvados me ponen trampas,
pero no me aparto de tus preceptos.

110 Mi herencia eterna son tus mandatos,
porque ellos me alegran el corazón.

111 De corazón he decidido
practicar tus leyes,
para siempre y hasta el fin.

112 Odio a la gente hipócrita,
pero amo tu enseñanza.

113 Tú eres quien me ampara
y me protege;
en tu palabra he puesto mi esperanza.

114 ¡Aléjense de mí, malvados,
que quiero cumplir los mandatos
de mi Dios!

115 Dame fuerzas, conforme
a tu promesa, y viviré;
¡no defraudes mi esperanza!

116 Ayúdame, y estaré a salvo;
así cumpliré siempre tus leyes.

117 Tú desprecias a los que se apartan
de tus leyes,
porque sus pensamientos
no tienen sentido.

118 Los malvados de la tierra son
para ti como basura;
por eso yo amo tus mandatos.

119 Mi cuerpo tiembla de temor
delante de ti;
¡siento reverencia por tus decretos!

120 Nunca he dejado de hacer
lo que es justo;
no me abandones en manos
de mis opresores.

121 Hazte responsable de mi bienestar;
que no me maltraten los insolentes.

122 Mis ojos se consumen esperando
que me salves,
esperando que me libres,
conforme a tu promesa.

123 Trata a este siervo tuyo
de acuerdo con tu amor;
¡enséñame tus leyes!

124 yo soy tu siervo. Dame entendimiento,
pues quiero conocer tus mandatos.

125 Señor, ya es tiempo de que hagas algo,
pues han desobedecido tu enseñanza.

126 Por eso yo amo tus mandamientos
mucho más que el oro fino.

127 Por eso me guío por tus preceptos
y odio toda conducta falsa.

128 Tus mandatos son maravillosos;
por eso los obedezco.

129 La explicación de tus palabras ilumina,
instruye a la gente sencilla.

130 Con gran ansia abro la boca,
pues deseo tus mandamientos.

131 Mírame, y ten compasión de mí,
como haces con los que te aman.

132 Hazme andar conforme a tu palabra;
no permitas que la maldad
me domine.

133 Líbrame de la violencia humana,
pues quiero cumplir tus preceptos.

134 Mira con buenos ojos
a este siervo tuyo,
y enséñame tus leyes.

135 Ríos de lágrimas salen de mis ojos
porque no se respeta tu enseñanza.

136 Señor, tú eres justo;
rectos son tus decretos.

137 Todos tus mandatos
son justos y verdaderos.

138 Me consume el celo que siento
por tus palabras,
pues mis enemigos se han olvidado
de ellas.

139 Tu promesa ha pasado
las más duras pruebas;
por eso la ama este siervo tuyo.

140 Humilde soy, y despreciado,
pero no me olvido de tus preceptos.

141 Tu justicia es siempre justa,
y tu enseñanza es la verdad.

142 Me he visto angustiado y en aprietos,
pero tus mandamientos me alegraron.

143 Tus mandatos son siempre justos;
¡dame entendimiento
para que pueda yo vivir!

144 Señor, te llamo con todo el corazón;
¡respóndeme,
pues quiero cumplir tus leyes!

145 A ti clamo, ayúdame
para que cumpla tus mandatos.

146 Antes de amanecer, me levanto
a pedirte ayuda;
he puesto mi esperanza
en tu promesa.

147 Antes de anochecer,
mis ojos ya están velando
para meditar en tu promesa.

148 Oye mi voz, Señor, por tu amor;
dame vida, conforme a tu justicia.

149 Están cerca mis crueles perseguidores,
pero están lejos de tu enseñanza.

150 Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandamientos
son verdaderos.

151 Desde hace mucho conozco
tus mandatos,
establecidos por ti eternamente.

152 Mira mi aflicción y líbrame,
pues no me he olvidado
de tu enseñanza.

153 Defiende mi caso y rescátame;
¡dame vida, conforme a tu promesa!

154 Tu ayuda está lejos de los malvados,
porque no siguen tus leyes.

155 Señor, es muy grande tu ternura;
dame vida, conforme a tu justicia.

156 Muchos son mis enemigos y opresores,
pero yo no me aparto
de tus mandatos.

157 No soporto a los traidores,
a los que no obedecen
tus mandamientos.

158 Señor, mira cómo amo tus preceptos;
¡dame vida, por tu amor!

159 En tu palabra se resume la verdad;
eternos y justos son todos tus decretos.

160 Hombres poderosos me persiguen
sin motivo,
pero mi corazón reverencia
tus palabras.

161 yo me siento feliz con tu promesa,
como quien se encuentra
un gran tesoro.

162 Odio la mentira, no la soporto;
pero amo tu enseñanza.

163 A todas horas te alabo
por tus justos decretos.

164 Los que aman tu enseñanza
gozan de mucha paz,
y nada los hace caer.

165 Señor, espero que me salves,
pues he puesto en práctica
tus mandamientos.

166 yo obedezco tus mandatos
y los amo de todo corazón.

167 yo obedezco tus preceptos
y mandatos;
¡tú conoces toda mi conducta!

168 Lleguen mis gritos, Señor,
a tu presencia;
¡dame entendimiento,
conforme a tu palabra!

169 Llegue mi oración a tu presencia;
¡líbrame, conforme a tu promesa!

170 Brote de mis labios la alabanza,
pues tú me has enseñado tus leyes.

171 Entonen mis labios un canto
a tu promesa,
porque todos tus mandamientos
son justos.

172 Esté lista tu mano a darme ayuda,
porque he preferido tus preceptos.

173 Señor, ¡deseo que me salves!
¡Yo me siento feliz con tu enseñanza!

174 Quiero vivir para alabarte;
que tu justicia me ayude.

175 Me he extraviado como una oveja;
¡ven en busca mía,
pues no me he olvidado
de tus mandamientos!

176 Cuando estoy angustiado, llamo al Señor,
y él me responde.

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