Recursos / Concordancia
Biblia
Los 66 libros completos, capítulo por capítulo, con Reina-Valera, Dios Habla Hoy y Nueva Versión Internacional. Busca por palabra o ve directo a una cita.
Dios Habla Hoy
1 Allí, delante de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Su cara brillaba como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz.
2 En esto vieron a Moisés y a Elías conversando con Jesús.
3 Pedro le dijo a Jesús:
–Señor, ¡qué bien que estemos aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
4 Mientras Pedro estaba hablando, una nube luminosa se posó sobre ellos, y de la nube salió una voz, que dijo: "Este es mi Hijo amado, a quien he elegido: escúchenlo."
5 Al oír esto, los discípulos se postraron con la cara entierra, llenos de miedo.
6 Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo:
–Levántense; no tengan miedo.
7 y cuando miraron, y a no vieron a nadie, sino a Jesús solo.
8 Mientras bajaban del cerro, Jesús les ordenó:
–No cuenten a nadie esta visión, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado.
9 Los discípulos preguntaron entonces a Jesús:
–¿Por qué dicen los maestros de la ley que Elías ha de venir primero?
10 y Jesús contestó:
–Es cierto que Elías viene primero, y que él lo arreglará todo.
11 Pero yo les digo que Elías y a vino, y que ellos no lo reconocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron. Del mismo modo, el Hijo del hombre va a sufrir a manos de ellos.
12 Entonces los discípulos se dieron cuenta de que Jesús les estaba hablando de Juan el Bautista.
13 Cuando llegaron a donde estaba la gente, se acercó un hombre a Jesús, y arrodillándose delante de él le dijo:
14 –Señor, ten compasión de mi hijo, porque le dan ataques y sufre terriblemente; muchas veces cae en el fuego o en el agua.
15 Aquí se lo traje a tus discípulos, pero no han podido sanarlo.
16 Jesús contestó:
–¡Oh gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Traigan acá al muchacho.
17 Entonces Jesús reprendió al demonio y lo hizo salir del muchacho, que quedó sano desde aquel momento.
18 Después los discípulos hablaron aparte con Jesús, y le preguntaron:
–¿Por qué no pudimos nosotros expulsar el demonio?
19 Jesús les dijo:
–Porque ustedes tienen muy poca fe. Les aseguro que si tuvieran fe, aunque solo fuera del tamaño de una semilla de mostaza, le dirían a este cerro: 'Quítate de aquí y vete a otro lugar', y el cerro se quitaría. Nada les sería imposible.
20 Jesús les dijo:
–Porque ustedes tienen muy poca fe. Les aseguro que si tuvieran fe, aunque solo fuera del tamaño de una semilla de mostaza, le dirían a este cerro: 'Quítate de aquí y vete a otro lugar', y el cerro se quitaría. Nada les sería imposible.
21 Mientras andaban juntos por la región de Galilea, Jesús les dijo:
–El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres,
22 y lo matarán; pero al tercer día resucitará. Esta noticia los llenó de tristeza.
23 Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a Cafarnaúm, los que cobraban el impuesto para el templo fueron a ver a Pedro, y le preguntaron:
–¿Tu maestro no paga el impuesto para el templo?
24 –Sí, lo paga –contestó Pedro. Luego, al entrar Pedro en la casa, Jesús le habló primero, diciendo:
–¿Tú qué opinas, Simón? ¿A quiénes cobran impuestos y contribuciones los reyes de este mundo: a sus propios súbditos o a los extranjeros?
25 Pedro le contestó:
–A los extranjeros. Jesús añadió:
–Así pues, los propios súbditos no tienen que pagar nada.
26 ¿Quién es el más importante? Pero, para no servir de tropiezo a nadie, vete al lago, echa el anzuelo y saca el primer pez que pique. En su boca encontrarás una moneda, que será suficiente para pagar mi impuesto y el tuyo; llévala y págalos.
27 En aquella misma ocasión los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
–¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?