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Biblia
Los 66 libros completos, capítulo por capítulo, con Reina-Valera, Dios Habla Hoy y Nueva Versión Internacional. Busca por palabra o ve directo a una cita.
Dios Habla Hoy
1 Este primer censo fue hecho siendo Quirinio gobernador de Siria.
2 Todos tenían que ir a inscribirse a su propio pueblo.
3 Por esto, José salió del pueblo de Nazaret, de la región de Galilea, y se fue a Belén, en Judea, donde había nacido el rey David, porque José era descendiente de David.
4 Fue allá a inscribirse, junto con María, su esposa, que se encontraba encinta.
5 y sucedió que mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo de dar a luz.
6 y allí nació su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en el establo, porque no había alojamiento para ellos en el mesón.
7 Cerca de Belén había unos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando sus ovejas.
8 De pronto se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor brilló alrededor de ellos; y tuvieron mucho miedo.
9 Pero el ángel les dijo: "No tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría para todos:
10 Hoy les ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor.
11 Como señal, encontrarán ustedes al niño envuelto en pañales y acostado en un establo."
12 En aquel momento aparecieron, junto al ángel, muchos otros ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían:
13 "¡Gloria a Dios en las alturas!
¡Paz en la tierra entre los hombres
que gozan de su favor!"
14 Cuando los ángeles se volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros:
–Vamos, pues, a Belén, a ver esto que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado.
15 Fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el establo.
16 Cuando lo vieron, se pusieron a contar lo que el ángel les había dicho acerca del niño,
17 y todos los que lo oyeron se admiraban de lo que decían los pastores.
18 María guardaba todo esto en su corazón, y lo tenía muy presente.
19 Los pastores, por su parte, regresaron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído, pues todo sucedió como se les había dicho.
20 A los ocho días circuncidaron al niño, y le pusieron por nombre Jesús, el mismo nombre que el ángel le había dicho a María antes que ella estuviera encinta.
21 Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse según la ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentárselo al Señor.
22 Lo hicieron así porque en la ley del Señor está escrito: "Todo primer hijo varón será consagrado al Señor."
23 Fueron, pues, a ofrecer en sacrificio lo que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones de paloma.
24 En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Era un hombre justo y piadoso, que esperaba la restauración de Israel. El Espíritu Santo estaba con Simeón,
25 y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor enviaría.
26 Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo; y cuando los padres del niño Jesús lo llevaron también a él, para cumplir con lo que la ley ordenaba,
27 Simeón lo tomó en brazos y alabó a Dios, diciendo:
28 "Ahora, Señor,
tu promesa está cumplida:
puedes dejar que tu siervo muera en paz.
29 Porque y a he visto la salvación
30 que has comenzado a realizar
a la vista de todos los pueblos,
31 la luz que alumbrará a las naciones
y que será la gloria de tu pueblo Israel."
32 El padre y la madre de Jesús se quedaron admirados al oír lo que Simeón decía del niño.
33 Entonces Simeón les dio su bendición, y dijo a María, la madre de Jesús:
–Mira, este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan o se levanten. Él será una señal que muchos rechazarán,
34 a fin de que las intenciones de muchos corazones queden al descubierto. Pero todo esto va a ser para ti como una espada que atraviese tu propia alma.
35 También estaba allí una profetisa llamada Ana, hija de Penuel, de la tribu de Aser. Era y a muy anciana. Se casó siendo muy joven, y había vivido con su marido siete años;
36 hacía y a ochenta y cuatro años que se había quedado viuda. Nunca salía del templo, sino que servía día y noche al Señor, con ayunos y oraciones.
37 Ana se presentó en aquel mismo momento, y comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.
38 Después de haber cumplido con todo lo que manda la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su propio pueblo de Nazaret.
39 y el niño crecía y se hacía más fuerte, estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios.
40 Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.
41 y así, cuando Jesús cumplió doce años, fueron allá todos ellos, como era costumbre en esa fiesta.
42 Pero pasados aquellos días, cuando volvían a casa, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres se dieran cuenta.
43 Pensando que Jesús iba entre la gente, hicieron un día de camino; pero luego, al buscarlo entre los parientes y conocidos,
44 no lo encontraron. Así que regresaron a Jerusalén para buscarlo allí.
45 Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
46 y todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas.
47 Cuando sus padres lo vieron, se sorprendieron; y su madre le dijo:
–Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia.
48 Jesús les contestó:
–¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?
49 Pero ellos no entendieron lo que les decía.
50 Entonces volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos en todo. Su madre guardaba todo esto en su corazón.
51 y Jesús seguía creciendo en sabiduría y estatura, y gozaba del favor de Dios y de los hombres.
52 Era el año quince del gobierno del emperador Tiberio, y Poncio Pilato era gobernador de Judea. Herodes gobernaba en Galilea, su hermano Filipo gobernaba en Iturea y Traconíti de, y Lisanias gobernaba en Abilene.