Recursos / Concordancia
Biblia
Los 66 libros completos, capítulo por capítulo, con Reina-Valera, Dios Habla Hoy y Nueva Versión Internacional. Busca por palabra o ve directo a una cita.
Dios Habla Hoy
1 se juntó tanta gente que ni siquiera cabían frente a la puerta; y él les anunciaba el mensaje.
2 Entonces, entre cuatro, le llevaron un paralítico.
3 Pero como había mucha gente y no podían acercarlo hasta Jesús, quitaron parte del techo de la casa donde él estaba, y por la abertura bajaron al enfermo en la camilla en que estaba acostado.
4 Cuando Jesús vio la fe que tenían, le dijo al enfermo:
–Hijo mío, tus pecados quedan perdonados.
5 Algunos maestros de la ley que estaban allí sentados, pensaron:
6 "¿Cómo se atreve este a hablar así? Sus palabras son una ofensa contra Dios. Solo Dios puede perdonar pecados."
7 Pero Jesús en seguida se dio cuenta de lo que estaban pensando, y les preguntó:
–¿Por qué piensan ustedes así?
8 ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: 'Tus pecados quedan perdonados', o decirle: 'Levántate, toma tu camilla y anda'?
9 Pues voy a demostrarles que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados. Entonces le dijo al paralítico:
10 –A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
11 El enfermo se levantó en el acto, y tomando su camilla salió de allí, a la vista de todos. Por esto, todos se admiraron y alabaron a Dios, diciendo:
–Nunca hemos visto una cosa así.
12 Después fue Jesús otra vez a la orilla del lago; la gente se acercaba a él, y él les enseñaba.
13 Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo:
–Sígueme. Leví se levantó y lo siguió.
14 Sucedió que Jesús estaba comiendo en casa de Leví, y muchos de los que cobraban impuestos para Roma, y otra gente de mala fama, estaban también sentados a la mesa, junto con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que lo seguían.
15 Algunos maestros de la ley, que eran fariseos, al ver que Jesús comía con todos aquellos, preguntaron a los discípulos:
–¿Cómo es que su maestro come con cobradores de impuestos y pecadores?
16 Jesús lo oyó, y les dijo:
–Los que están sanos no necesitan médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
17 Una vez estaban ayunando los seguidores de Juan el Bautista y los fariseos, y algunas personas fueron a Jesús y le preguntaron:
–Los seguidores de Juan y los de los fariseos ayunan: ¿por quéno ayunan tus discípulos?
18 Jesús les contestó:
–¿Acaso pueden ayunar los invitados a una boda, mientras elnovio está con ellos? Mientras está presente el novio, no puedenayunar.
19 Pero llegará el momento en que se lleven al novio; cuando llegue ese día, entonces sí ayunarán.
20 "Nadie arregla un vestido viejo con un remiendo de tela nueva, porque el remiendo nuevo encoge y rompe el vestido viejo, y el desgarrón se hace mayor.
21 Ni tampoco se echa vino nuevo en cueros viejos, porque el vino nuevo hace que se revienten los cueros, y se pierden tanto el vino como los cueros. Por eso hay que echar el vino nuevo en cueros nuevos."
22 Un sábado, Jesús caminaba entre los sembrados, y sus discípulos, al pasar, comenzaron a arrancar espigas de trigo.
23 Los fariseos le preguntaron:
–Oye, ¿por qué hacen tus discípulos algo que no estápermitido hacer en sábado?
24 Pero él les dijo:
–¿Nunca han leído ustedes lo que hizo David en una ocasión enque él y sus compañeros tuvieron necesidad y sintieron hambre?
25 Pues siendo Abiatar sumo sacerdote, David entró en la casa de Dios y comió los panes consagrados a Dios, que solamente a los sacerdotes se les permitía comer; y dio también a la gente que iba con él.
26 Jesús añadió:
–El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para elsábado.
27 Por esto, el Hijo del hombre tiene autoridad también sobre el sábado.
28 Jesús entró otra vez en la sinagoga; y había en ella un hombre que tenía una mano tullida.