Recursos / Concordancia
Biblia
Los 66 libros completos, capítulo por capítulo, con Reina-Valera, Dios Habla Hoy y Nueva Versión Internacional. Busca por palabra o ve directo a una cita.
Dios Habla Hoy
1 "Me siento feliz de poder hablar hoy delante de Su Majestad, oh rey Agripa, para defenderme de todas las acusaciones que los judíos han presentado contra mí,
2 sobre todo porque Su Majestad conoce todas las costumbres de los judíos y las cosas que discutimos. Por eso le pido que me oiga con paciencia.
3 "Todos los judíos saben cómo viví entre ellos, en mi tierra y en Jerusalén, desde mi juventud.
4 También saben, y lo pueden declarar si quieren, que siempre he sido fariseo, que es la secta más estricta de nuestra religión.
5 y ahora me han traído a juicio precisamente por esta esperanza que tengo en la promesa que Dios hizo a nuestros antepasados.
6 Nuestras doce tribus de Israel esperan ver el cumplimiento de esta promesa, y por eso adoran a Dios y le sirven día y noche. Por esta misma esperanza, oh rey Agripa, los judíos me acusan ahora.
7 ¿Por qué no creen ustedes que Dios resucita a los muertos?
8 "Yo mismo pensaba antes que debía hacer muchas cosas en contra del nombre de Jesús de Nazaret,
9 y así lo hice en Jerusalén. Con la autorización de los jefes de los sacerdotes, metí en la cárcel a muchos de los creyentes; y cuando los mataban, yo estaba de acuerdo.
10 Muchas veces los castigaba para obligarlos a negar su fe. Y esto lo hacía en todas las sinagogas, y estaba tan furioso contra ellos que los perseguía hasta en ciudades extranjeras.
11 "Con ese propósito me dirigía a la ciudad de Damasco, autorizado y comisionado por los jefes de los sacerdotes.
12 Pero en el camino, oh rey, vi a mediodía una luz del cielo, más fuerte que la luz del sol, que brilló alrededor de mí y de los que iban conmigo.
13 Todos caímos al suelo, y oí una voz que me decía en hebreo: 'Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Te estás haciendo daño a ti mismo, como si dieras coces contra el aguijón. '
14 Entonces dije: '¿Quién eres, Señor?' El Señor me contestó: 'Yo soy Jesús, el mismo a quien estás persiguiendo.
15 Pero levántate, ponte de pie, porque me he aparecido a ti para designarte como mi servidor y testigo de lo que ahora has visto y de lo que todavía has de ver de mí.
16 Te voy a librar de los judíos y también de los no judíos, a los cuales ahora te envío.
17 Te mando a ellos para que les abras los ojos y no caminen más en la oscuridad, sino en la luz; para que no sigan bajo el poder de Satanás, sino que sigan a Dios; y para que crean en mí y reciban así el perdón de los pecados y una herencia en el pueblo santo de Dios. '
18 "Así que, oh rey Agripa, no desobedecí a la visión del cielo,
19 sino que primero anuncié el mensaje a los que estaban en Damasco, luego a los de Jerusalén y de toda la región de Judea, y también a los no judíos, invitándolos a convertirse, y a volverse a Dios, y a hacer obras que demuestren esa conversión.
20 Por este motivo, los judíos me arrestaron en el templo y quisieron matarme.
21 Pero con la ayuda de Dios sigo firme hasta ahora, hablando de Dios a todos, pequeños y grandes. Nunca les digo nada aparte de lo que los profetas y Moisés dijeron que había de suceder:
22 que el Mesías tenía que morir, pero que después de morir sería el primero en resucitar, y que anunciaría la luz de la salvación tanto a nuestro pueblo como a las otras naciones."
23 Al decir Pablo estas cosas en su defensa, Festo gritó:
–¡Estás loco, Pablo! De tanto estudiar te has vuelto loco.
24 Pero Pablo contestó:
–No estoy loco, excelentísimo Festo; al contrario, lo que digo es razonable y es la verdad.
25 Ahí está el rey Agripa, que conoce bien estas cosas, y por eso hablo con tanta libertad delante de él; porque estoy seguro de que él también sabe todo esto, y a que no se trata de cosas sucedidas en algún rincón escondido.
26 ¿Cree Su Majestad lo que dijeron los profetas? yo sé que lo cree.
27 Agripa le contestó:
–¿Piensas hacerme cristiano en tan poco tiempo?
28 Pablo dijo:
–Que sea en poco tiempo o en mucho, quiera Dios que no solamente Su Majestad, sino también todos los que me están escuchando hoy, lleguen a ser como yo, aunque sin estas cadenas.
29 Entonces se levantó el rey, y también el gobernador, junto con Berenice y todos los que estaban allí sentados,
30 y se fueron aparte a hablar del asunto. Decían entre sí:
–Este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte; ni siquiera debe estar en la cárcel.
31 y Agripa dijo a Festo:
–Se podría haber soltado a este hombre, si él mismo no hubiera pedido ser juzgado por el emperador.
32 Cuando decidieron mandarnos a Italia, Pablo y los otros presos fueron entregados a un capitán que se llamaba Julio, del batallón llamado del Emperador.