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Biblia

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Biblia

Isaías 26

Dios Habla Hoy

1 Abran las puertas
para que pase una nación justa
que se mantiene fiel.

2 Señor, tú conservas en paz
a los de carácter firme,
porque confían en ti.

3 Confíen siempre en el Señor,
porque él es refugio eterno.

4 Él hace caer a los orgullosos,
y humilla a la ciudad soberbia
derribándola hasta el suelo,

5 para que los humildes y los pobres
la pisoteen con sus pies."

6 El camino de los justos es recto;
tú, Señor, haces llano su camino.

7 Nosotros también nos sentimos seguros
en el camino señalado por tus leyes, Señor.
Lo que nuestro corazón desea
es pensar en ti.

8 De todo corazón
suspiro por ti en la noche;
desde lo profundo de mi ser te busco.
Cuando tú juzgues la tierra,
los hombres aprenderán lo que es justicia.

9 Aunque tengas compasión de los malos,
ellos no aprenderán a ser rectos;
son perversos en tierra de gente honrada
y no tienen en cuenta
la grandeza del Señor.

10 Señor, tienes el castigo preparado,
pero ellos no quieren darse cuenta;
cuando vean tu ardiente amor
por tu pueblo,
quedarán en ridículo.
¡Ojalá que el fuego de tu ira los devore!

11 Señor, tú nos concedes bienestar;
eres tú, en verdad,
quien realizas todas nuestras obras.

12 Señor y Dios nuestro,
otros señores han sido nuestros amos,
pero solo a ti te reconocemos por Señor.

13 Ellos están muertos, no volverán a vivir;
no son más que sombras,
y no volverán a levantarse;
pues los has castigado, los has destruido,
has acabado con todo recuerdo de ellos.

14 Tú hiciste crecer la nación, Señor;
la hiciste crecer para gloria tuya,
extendiste todas las fronteras del país.

15 En la aflicción te buscamos, Señor,
cuando nos corriges
con un simple murmullo.

16 delante de ti estábamos, Señor,
como cuando a una mujer encinta
se le acerca el momento del parto
y se retuerce y grita de dolor.

17 Concebimos,
sentimos los dolores del parto
y dimos a luz,
pero no era más que viento.
No hemos traído la salvación al país,
ni va a nacer gente que pueble el mundo.

18 Pero tus muertos sí volverán a vivir,
sus cadáveres resucitarán.
Los que duermen en la tierra
se despertarán
y darán gritos de alegría.
Porque tú envías tu luz como rocío
y los muertos volverán a nacer de la tierra.

19 Ve, pueblo mío, entra en tu casa
y cierra las puertas detrás de ti.
Escóndete un poco,
hasta que pase la ira del Señor.

20 Porque el Señor va a salir de su palacio
para castigar por sus pecados
a los habitantes de la tierra,
y la tierra no ocultará más sus víctimas
sino que dejará ver los crímenes
cometidos en ella.

21 En ese día el Señor castigará
con su espada terrible, inmensa,
poderosa,
a Leviatán, la serpiente enroscada,
a Leviatán, la serpiente tortuosa,
y matará al dragón que está en el mar.

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