Recursos / Concordancia
Biblia
Los 66 libros completos, capítulo por capítulo, con Reina-Valera, Dios Habla Hoy y Nueva Versión Internacional. Busca por palabra o ve directo a una cita.
Dios Habla Hoy
1 Ezequías volvió la cara hacia la pared y oró así al Señor:
2 "Yo te suplico, Señor, que te acuerdes de cómo te he servido fiel y sinceramente, haciendo lo que te agrada." y lloró amargamente.
3 El Señor ordenó a Isaías
4 que fuera y le dijera a Ezequías: "El Señor, Dios de tu antepasado David, dice: 'Yo he escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Voy a darte quince años más de vida.
5 A ti y a Jerusalén los libraré del rey de Asiria. Y o protegeré esta ciudad. ' "
6 Isaías mandó hacer una pasta de higos para que se la aplicaran al rey en la parte enferma, y el rey se curó.
7 Entonces Ezequías preguntó a Isaías:
–¿Por medio de qué señal voy a darme cuenta de que puedo ir al templo del Señor?
8 Isaías respondió:
–Esta es la señal que el Señor te dará en prueba de que te cumplirá su promesa:
9 En el reloj de sol de Ahaz voy a hacer que la sombra del sol retroceda las diez gradas que ya ha bajado. Y la sombra del sol retrocedió las diez gradas que ya había bajado.
10 Cuando el rey Ezequías de Judá sanó de su enfermedad, compuso este salmo:
11 yo había pensado:
En lo mejor de mi vida tendré que irme;
se me ordena ir al reino de la muerte
por el resto de mis días.
12 yo pensé: ya no veré más al Señor
en esta tierra,
no volveré a mirar a nadie
de los que viven en el mundo.
13 Deshacen mi habitación, me la quitan,
como tienda de pastores.
Mi vida era cual la tela de un tejedor,
que es cortada del telar.
De día y de noche me haces sufrir.
14 Grito de dolor toda la noche,
como si un león estuviera quebrándome
los huesos.
De día y de noche me haces sufrir.
15 Me quejo suavemente
como las golondrinas,
gimo como las palomas.
Mis ojos se cansan de mirar al cielo.
¡Señor, estoy oprimido,
responde tú por mí!
16 ¿Pero qué podré yo decirle,
si él fue quien lo hizo?
El sueño se me ha ido
por la amargura de mi alma.
17 Aquellos a quienes el Señor protege,
vivirán,
y con todos ellos viviré y o.
Tú me has dado la salud,
me has devuelto la vida.
18 Mira, en vez de amargura,
ahora tengo paz.
Tú has preservado mi vida
de la fosa destructora,
porque has perdonado todos mis pecados.
19 Quienes están en el sepulcro
no pueden alabarte,
los muertos no pueden darte gloria,
los que bajan a la fosa
no pueden esperar tu fidelidad.
20 Solo los que viven pueden alabarte,
como hoy lo hago y o.
Los padres hablan a sus hijos
de tu fidelidad.
21 El Señor está aquí para salvarme.
Toquemos nuestras arpas y cantemos
todos los días de nuestra vida
en el templo del Señor.
22 Por aquel tiempo el rey Merodac-baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, oyó decir que Ezequías había estado enfermo pero que ya había recobrado la salud, y por medio de unos mensajeros le envió cartas y un regalo.