Recursos / Concordancia
Biblia
Los 66 libros completos, capítulo por capítulo, con Reina-Valera, Dios Habla Hoy y Nueva Versión Internacional. Busca por palabra o ve directo a una cita.
Dios Habla Hoy
1 ¡Líbrame, ponme a salvo,
pues tú eres justo!
Dígnate escucharme, y sálvame.
2 Sé tú mi roca protectora,
¡sé tú mi castillo de refugio y salvación!
¡Tú eres mi roca y mi castillo!
3 Dios mío, líbrame de las manos
del malvado,
de las manos del criminal
y del violento,
4 pues tú, Señor, desde mi juventud
eres mi esperanza y mi seguridad.
5 Aún estaba yo en el vientre de mi madre
y ya me apoyaba en ti.
¡Tú me hiciste nacer!
¡Yo te alabaré siempre!
6 He sido motivo de asombro
para muchos,
pero tú eres mi refugio.
7 Todo el día están llenos mis labios
de alabanzas a tu gloria;
8 no me desprecies cuando ya sea viejo;
no me abandones
cuando ya no tenga fuerzas.
9 Mis enemigos,
los que quieren matarme,
se han aliado
y hacen planes contra mí.
10 Dicen: "¡Persíganlo y agárrenlo,
pues Dios lo ha abandonado
y nadie puede salvarlo!"
11 No te alejes de mí, Dios mío;
¡ven pronto a ayudarme!
12 ¡Que sean avergonzados y destruidos
los enemigos de mi vida!
¡Que sean puestos en ridículo
los que quieren mi desgracia!
13 Pero yo esperaré en todo momento,
y más y más te alabaré;
14 todo el día anunciaré con mis labios
que tú nos has salvado
y nos has hecho justicia.
¡Esto es algo que no alcanzo
a comprender!
15 Contaré las grandes cosas que tú,
Señor, has hecho;
¡proclamaré que solo tú eres justo!
16 Dios mío, tú me has enseñado
desde mi juventud,
y aún sigo anunciando
tus grandes obras.
17 Dios mío, no me abandones
aun cuando ya esté yo viejo y canoso,
pues aún tengo que hablar
de tu gran poder
a esta generación y a las futuras.
18 Tu justicia, oh Dios,
llega hasta el cielo;
tú has hecho grandes cosas;
¡no hay nadie como tú!
19 Aunque me has hecho ver
muchas desgracias y aflicciones,
me harás vivir de nuevo;
me levantarás de lo profundo
de la tierra,
20 aumentarás mi grandeza
y volverás a consolarme.
21 yo, por mi parte,
cantaré himnos y alabaré tu lealtad
al son del arpa y del salterio,
Dios mío, Santo de Israel.
22 Mis labios se alegrarán al cantarte,
lo mismo que todo mi ser,
que tú has salvado.
23 También mi lengua dirá a todas horas
que tú eres justo,
pues los que querían mi desgracia
han quedado cubiertos
de vergüenza.
24 Concede, oh Dios, al rey,
tu propia justicia y rectitud,