El mismo pecado, distinto castigo
Diác. Juan Sánchez G. Si la hija de un sacerdote prostituyéndose se profana, a su padre profana; será quemada. Lev. 21:9 Cuando se decretaba la muerte de un hombre, había cuatro posibilidades: apedrearlo, quemarlo, muerto con la espada o llevarlo a la horca. El morir quemado era más grave que la muerte con la espada.…
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