Unidad III – Momentos de edificación y orden
Lección 9

El sermón

Objetivos específicos

Al terminar el estudio de esta lección, el alumno conocerá:

  • La importancia de que el predicador se presente debidamente vestido y aseado.
  • Que la predicación no debe ser un acto improvisado.
  • El tiempo aproximado de la predicación.
  • Qué actitudes debe adoptar o evitar durante la predicación.
  • El timbre, sonoridad e intensidad adecuados de la voz.
  • Que debe evitar chistes y palabras vulgares en el púlpito o atril.
  • Qué tipo de predicaciones no convienen.
  • La expresión facial que debe reflejar el predicador.
  • La forma correcta de dirigir la mirada a la congregación.
  • Lo que no se debe hacer al estar en el púlpito o el atril.
  • Que el predicador debe ser ejemplo de cortesía y buena conducta.
  • Qué debe evitar después de la predicación.

El sermón

El sermón es el momento central de la predicación del Evangelio y, aunque la homilética estudia en detalle su preparación y estructura, aquí se señalan aspectos prácticos sobre el predicador:

  • Apariencia personal: aunque Dios mira el corazón, las personas perciben la presentación externa. La limpieza, el orden y el buen vestir inspiran respeto y seriedad en el mensaje.
  • Preparación del mensaje: la Palabra de Dios debe ser preparada con anticipación, evitando improvisaciones que puedan deshonrar el púlpito.
  • Duración: generalmente entre 35 y 45 minutos, para no cansar a la congregación y permitir la asimilación del mensaje.
  • Actitud y postura: el predicador debe pararse con seguridad, sin exagerar movimientos ni distraer con ademanes innecesarios.
  • La voz: clara, firme y con variaciones naturales. No debe gritar ni hablar demasiado rápido.
  • Lenguaje: evite chistes y expresiones vulgares. La predicación debe inspirar reverencia y edificación.
  • Exhortación: debe hacerse con amor y compasión, nunca con dureza o amenazas.
  • El semblante: reflejar paz, sinceridad, amor e interés por las almas.
  • La mirada: no fijarla en un solo punto ni evadir a la congregación. Debe mirar con atención y contacto visual.
  • El comportamiento: evitar jugar con objetos, mantener cortesía y ser ejemplo en conducta.
  • Después del sermón: no dar avisos ni noticias, salvo casos extraordinarios, para que el mensaje de la Palabra quede como la última impresión espiritual.

Conclusión

El predicador no solo comunica un mensaje, sino que también transmite con su vida, su voz y su actitud. Un sermón preparado con oración, presentado con respeto y acompañado de buen testimonio honra a Dios y edifica a la iglesia.

Autoevaluación

  1. ¿Por qué es importante que el predicador se presente debidamente vestido y aseado?
  2. ¿Por qué el sermón debe prepararse con anticipación y no improvisarse?
  3. Anote la duración recomendada de una predicación.
  4. Mencione actitudes que debe adoptar y evitar el predicador durante la predicación.
  5. ¿Cómo debe expresarse la voz del predicador?
  6. ¿Por qué no es apropiado contar chistes o usar palabras vulgares en el sermón?
  7. ¿Qué tipo de predicaciones se deben evitar y por qué?
  8. ¿Qué cualidades deben reflejarse en el rostro del predicador?
  9. ¿Hacia dónde debe dirigir la mirada durante la exposición?
  10. ¿Qué cosas no se deben hacer al estar en el púlpito?
  11. ¿Cómo debe ser la relación del predicador con la iglesia en términos de cortesía y conducta?
  12. ¿Qué debe evitarse al término del sermón y por qué?