Unidad II – Lección 5

La dirección y la colocación de los himnos

Objetivos específicos

Al terminar el estudio de esta lección, el alumno conocerá:

  1. Por qué es importante iniciar el culto con himnos.
  2. Cuál es la base para seleccionar previamente los himnos.
  3. Clasificar himnos.
  4. Cómo debe anunciar el número del himno seleccionado.
  5. Por qué no es bueno cantar himnos al azar.
  6. El momento preciso en que debe iniciar el canto.
  7. Lo que debe hacer cuando no conozca el compás del himno.
  8. Cómo dirigir un himno con base en la recomendación bíblica (Salmo 47:7).
  9. Las diferentes formas de variar el uso de los himnos.
  10. El propósito del himno de Apertura.
  11. El propósito de cantar un himno después de la predicación.
  12. La importancia de cantar un himno al culminar el culto.

La Dirección

  1. Iníciese el culto con himnos: Los himnos constituyen el mejor elemento en todos los programas de adoración, pero especialmente para el comienzo del culto, pues cantar al principio ayuda a armonizar los ánimos de todos y prepara el ambiente para la edificante y sincera adoración a Dios.
  2. Los himnos deben seleccionarse: Los himnos deben seleccionarse con esmero y anticipación y de acuerdo con el tema motivo del culto o de la predicación.
  3. Clasificación de himnos: Los himnos, por sus temas, se clasifican en varias categorías: himnos de Alabanza, Adoración, Consagración, Fortaleza, Gratitud, oración, etc.
  4. Anuncie el himno: El anunciamiento de un himno debe ser con voz clara y precisa.
  5. No escoja himnos al azar: Evítese cantar himnos al azar, porque quizá se tienda a formar un ambiente que no es el que se desea.
  6. Momento preciso de iniciar el canto: Si se dispone de instrumentos musicales, es conveniente esperar la nota en que se debe cantar un himno. Si la congregación no conoce el himno, conviene parar de cantar con una señal de detención, anunciar otro himno y empezar de nuevo.
  7. Cuando no se conoce el compás de himno: Se recomienda no intentar cualquier movimiento como es el mover los labios.
  8. Como dirigir el himno: Cante y dirija a tiempo, con animo y valor, pero sobre todo tomando en cuenta la recomendación bíblica “Con Inteligencia” (Salmo 47:7).
  9. Cómo es el uso de los himnos: Por regla general se cantan dos himnos antes de la invocación u oración de presentación.
  10. Existe un sin número de maneras de variar el uso de los himnos. Por ejemplo: La estrofa puede ser leída por el director o por un grupo al unísono, cantada en forma de solo, o bien a dúo, en trío, cuarteto, o por toda la congregación.
  11. También se puede combinar un himno y alguna poesía o lectura selecta para llamar a la congregación a un espíritu de adoración.
  12. Los himnos forman una colección, excelente de poesías, por lo que pueden leerse mientras se toca su melodía en el piano o en el órgano. La lectura debe hacerse con claridad y con buen ritmo y expresión, procurando siempre presentar correctamente el mensaje del himno.

La colocación de los himnos

Como ya se dijo anteriormente, los himnos para cada culto deben tener relación con el propósito, doctrina y tema del día. Cada himno debe ser relevante a aquella parte del culto con la cual está relacionada. El modelo que sigue es, por lo general, el más practicado.

  1. Himno de apertura. Este es un himno de alabanza, que hace sonar el llamado a la adoración y da la clave para el culto entero. Aquí elevamos nuestros corazones y alzamos nuestras voces en alabanza a Dios, objeto de nuestro culto. Este himno debe ser vibrante y gozoso.
  2. El segundo himno. Se ubica habitualmente junto a las oraciones o a la lectura bíblica. Este himno debe ser de carácter más fervoroso, más tranquilo y moderado, debe estar en armonía con el espíritu de recogimiento que experimentan los verdaderos adoradores.
  3. Himno previo a la predicación. Debe ser un himno que contenga un mensaje de preparación para la predicación de la palabra de Dios. El tipo de Sermón indicará la naturaleza tanto de la letra como de la música del himno a seleccionar. Una predicación evangelística requerirá un himno con la resonancia del evangelio. Un sermón de énfasis doctrinal requiere un himno que tenga relación directa con el tema presentado.
  4. Himno posterior a la predicación. Éste constituye, en cierto sentido, un “amén”. Aquí la congregación asiente a la palabra recibida y hace acto de dedicación a Dios, una promesa de cumplir su propósito y obedecer su voluntad. Este himno tendrá un carácter más personal. Deberá, asimismo, tener relación directa con el tema presentado.
  5. El himno final. Este himno marca la culminación del culto, este es lo que la Iglesia se lleva consigo del culto. Cuanto más impactante sea el himno, más permanente será su efecto. Debe ser un himno vital, conmovedor, convencedor y comprometedor. Sus ecos deben resonar más allá del templo aun entrando al hogar.

Autoevaluación Lección 5

Sugerencias

  • Repase cuidadosamente los conocimientos contenidos en la lección.
  • Busque el intercambio de ideas con sus compañeros.

 

  1. ¿Por qué es tan importante iniciar el culto con himnos?
  2. ¿Con base en qué deben seleccionarse previamente los himnos?
  3. ¿Cuál es la clasificación de los himnos de acuerdo a sus temas?
  4. ¿Cómo deben anunciarse los himnos a cantar?
  5. ¿Por qué no es bueno cantar himnos al azar?
  6. ¿En qué momento se debe iniciar el canto?
  7. ¿Qué movimientos debe hacer, cuando desconozca el compás del himno?
  8. De acuerdo con el Salmo 47:7, ¿cómo de debe cantar un himno?
  9. ¿De qué manera se puede variar el uso de los himnos?
  10. ¿Qué propósito tiene el himno de Apertura, el himno posterior a la predicación y el de culminación de culto?

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