Dios es amor

Oseas F. Lira

 

Geng Lei era un famoso arquero chino del estado de Wei. Un día, mientras iba de excursión fuera de la ciudad con el rey, vieron un ganso salvaje volando alto en el cielo. El rey le mandó que matara el ganso con una flecha. Él contestó: “No necesito flecha. Sólo con mi arco puedo hacer que ese ganso caiga del cielo.” Geng Lei tensó, luego sólo hizo vibrar la cuerda de su arco, aunque no tiró la flecha el ganso salvaje cayó al instante ante sus pies. “Eres un arquero maravilloso”, dijo el rey. Gen Lei explicó: “Este ganso salvaje ya había sido herido antes por una flecha, esto pude verlo por su vuelo y sus graznidos. Por eso, cuando oyó el resonar de la cuerda de mi arco, creyó que lo había herido otra flecha, y cayó al suelo.” Dios conoce bien nuestros vuelos, pero también sabe de nuestras heridas y del remedio para ellas: el Amor.

Para algunos la frase “Dios es amor” ya no tiene vigencia, creen que Dios ya no es amor. Fue amor, pero hoy, ante tanta guerra, hambre, miseria, dolor, enfermedades, sobrepoblación, crisis ambientales, etc., ¿cómo podría hablarse de un Dios de amor?

Todos los problemas enlistados son cosas generadas por el hombre mismo. No puede ser que el ser humano genere problemas y luego espere que Dios venga a arreglarlos, sólo porque Dios es amor. El sentido de la frase “Dios es amor”, se refiere a la posibilidad de salvación que le ofrece al ser humano a través de su Hijo Jesús.

Porque Dios es amor, si tuviera una billetera, llevaría en ella nuestra foto.

Porque Dios es amor, nos envía flores cada Primavera.

Porque Dios es amor, nos regala un amanecer soleado cada mañana.

Porque Dios es amor, las veces que deseemos hablar, Él nos escucha.

Porque Dios es amor, pudiendo anidar en cualquier parte del universo eligió vivir en nuestro corazón.

Porque Dios es amor, nos dio fortaleza para el día, consuelo para las lágrimas y luz para el camino.

Porque Dios es amor, nos dio a su Hijo Jesucristo.

Si Dios es todopoderoso, omnipresente, oportuno, justo, santo, etc., entonces su amor también es un amor poderoso, siempre presente, oportuno, justo, santo, etc. Veamos dos ejemplos:

El Amor de Dios es eterno:Porque los montes se distanciarán y las colinas se moverán, mas mi amor no se apartará de tu lado.” (Is. 54:10).

Con Amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti.” (Jr. 31:3).

El Amor de Dios es universal: Dios ama a todos. Así nos lo dice Romanos 5:8: “Dios demuestra el amor que nos tiene, porque cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Dice Orígenes –teólogo y exegeta bíblico– que Jesús es “El Hijo del Amor”. Si Dios es amor, “también el que viene de Dios es amor. Si el Padre es amor y el Hijo es también amor, entonces amor y amor son una sola cosa y en nada difieren, consecuentemente el Padre y el Hijo son justamente una sola cosa.”

Lo que redime no es el poder, sino el amor.

El amor de Dios contrasta radicalmente con el amor de los hombres. El amor humano es egoísta, material, interesado, etc.

En la vida se asocia a los ancianos con la sabiduría, a los niños con la inocencia, etc., pero nunca escuchamos que al amor se le asocie con el cristiano –cuando con justa razón debería hacerse así– Por el contrario, como el ser humano no quiere compromisos con Dios entonces prefiere orientar el sentido del amor hacia la mujer, hacia la ternura y hacia lo romántico, hacia el amor eros o hacia el amor filial, y lucha por ignorar el amor verdadero, el amor de Dios.

El amor de Dios es mucho más que caridad, que el sólo dar.

No es el ser humano quien busca a Dios por amor, sino Dios es el que busca al hombre por amor.

El amor es el que impulsa a la persona al servicio de la verdad, a la justicia y al bien.

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