Punto de fe 6. El Evangelio

El Evangelio significa buenas noticias,es poder de Dios que salva a quien cree en Jesucristo: crea que murió y resucitó por los pecadores, conforme a las Escrituras, paradarles vida, aceptando que en Él se hizo presente el Reino de Dios.

El Evangelio: Buenas noticias

La palabra evangelio significa buenas noticias, su origen está en el anuncio que se hacía al haber ganado una batalla, en otras palabras, era la buena noticia de una victoria.Los cristianos llamaron al mensaje que recibieron y proclamaban de Jesús, El Evangelio; porque éste habla de la buena noticia de que Dios, en Cristo Jesús, ha intervenido en el mundo para liberarle de los poderes que le pierden1. Así, en Cristo, la intervención de Dios en la historia humana es buena noticia porque trae victoria, libertad, vida y gozo al que está oprimido, esclavizado y empobrecido2.

1Marcos 1:14-15; Gálatas 4:4; 2Mateo 5:1-12; Lucas 2:8-11; 4:18-19

El Evangelio: Poder de Dios

La buena noticia es palabra poderosa de Dios que crea nuevas realidades; donde hay muerte, el Evangelio trae vida; donde hay opresión, el Evangelio trae libertad; donde hay enfermedad, el Evangelio trae salud; donde hay malas noticias, el Evangelio trae Buenas Nuevas1.

1Mateo 11:4-5; Colosenses 1:13-14

El Evangelio proclama la irrupción de Dios en la historia humana que, con la potencia de su gracia, perdona, restaura y puede recrear a toda la humanidad1. Potencia que también operó en Cristo Jesús para resucitarlo de los muertos, y que ahora opera en los creyentes para que anden en vida nueva2.

1Romanos 1:16, Efesios 2:4-9; 22 Corintios 5:17; Efesios 1:19-23

El Evangelio: Amor de Dios

El Evangelio es el evento histórico en el que Dios todopoderoso se hizo vulnerable por amor,asumiendo el precio de la reconciliación al enviar a su Hijo al mundo y permitir que muriese en la cruz del Calvario1. Este evento, también es expresión del amor de Cristo, quien renunció a su propia gloria, asumió condición humana, y como siervo obediente estuvo dispuesto a sufrir el rechazo y desprecio de los hombres, con tal de acercase y reconciliar al mundo2. El Evangelio es la más grande expresión de amor por los seres humanos.

1Mateo 1:21-23; Romanos 5:1; 8:32; 2 Corintios 5:19; 1 Juan 4:10; 2Juan 1:14; Filipenses 2:6-8; Colosenses 1:21-22; Hebreos 5:7-9

La vida, muerte y resurrección de Jesús, el Cristo, se convirtió en el contenido central del Evangelio1 y aunque para los judíos haya sido tropiezo y para los gentiles locura, para el que cree es poder de Dios para salvación2.

1Juan 3:16; Romanos 5:8,10; 1 Corintios 15:1-4; Gálatas 1:6-9; Hebreos 1:1-3; 2Romanos 1:16-17; 1 Corintios 1:18-24

El Evangelio: Mensaje de Salvación

El Evangelio es la proclamación de que Dios, en Cristo Jesús, ha manifestado plenamente la vida, salvando a su creación y liberándola de los poderes de muerte que la dominaban. El mensaje de salvación tiene como meta la reconciliación plena de Dios con el mundo, pues por medio del sacrificio de Cristo en la cruz se han eliminado las barreras que separaban a los seres humanos de Dios y entre sí mismos1.

1Romanos 8:18-24; Efesios 1:9-10; Colosenses 1:19-20; 2 Timoteo 1:8-10, Apocalipsis 7:10;

Dios reconcilió consigo al mundo: Buenas Nuevas para la creación

Por medio de Cristo, Dios quitó la barrera de separación con el mundo, trayendo reconciliación. Dios se acercó y en consecuencia se restableció la comunión, haciendo posible la vida. La muerte perdió su poder1, como las tinieblas sucumben ante la luz. Así, la creación entera fue liberada de la vanidad y sujeta a la esperanza de la gloria2.

1Romanos 5:17,21; 6:9; Hebreos 2:14;2Romanos 8:19-22; 1 Corintios 15:55-56; Colosenses 1:20-21

Dios reconcilió al ser humano con Él: Buenas Nuevas para la humanidad

Como resultado de la reconciliación se manifiestan la salvación y la vida eterna. Salvación y vida que el creyente disfruta desde hoy, y que son definitivas porque persisten más allá del tiempo y espacio que conocemos. El creyente recibe en el Evangelio la confianza de que Dios y su Hijo, por medio del Espíritu Santo, conviven con él en una relación de cercanía y simpatía1. La realidad de la salvación se hace visible en la nueva comunidad formada por Dios y dispuesta a vivir por la fe, la esperanza y el amor, en justicia, gozo y paz en el Espíritú2.

1Juan 10:28; 17:3; 17: 22-23; Romanos 5:1; 8:38; 2Romanos 14:17, 1 Tesalonicenses 1:3

Perdón

Para reconciliar al ser humano, Dios pasó por alto los pecados, restableciendo la paz con ellos, declarando a los creyentes sus hijos al darles su Espíritu Santo1. La muerte de Jesús hizo posible el perdón2.Por su gracia, Dios libra a los creyentes de la condenación que pesa sobre ellos a consecuencia de las demandas de la ley3.

12 Corintios 5:20; Romanos 8:15-16; 2Hebreos 9:11-12; 10:12-14; 3Romanos 5:8-11

Justificación

Dios ha tomado la iniciativa para que el ser humano pase de condenación a justificación. El ser humano es justificado gratuitamente por medio de Jesucristo cuando responde con fe a la invitación de Dios. El ser humano justo, es el que tiene fe, como la de Abraham, quién creyó a Dios y le fue contado por justicia1. Pero esta fe es única, es fe en Jesús; en sus palabras, su vida y en su obra a favor del ser humano2.

1Romanos 4:23-25;2Romanos 3:26; 5:1

Santificación

Dios, por medio de su espíritu,regenera al creyente y lo capacita para que se entregue al servicio de la justicia y no sirva más al pecado1. El creyente responde a la acción de Dios obedeciendo su palabra y en consecuencia, oponiéndose al pecado en cualquiera de sus manifestaciones y a toda intención de maldad,construyendo relaciones de amor sincero con sus semejantes2.

1Romanos 6:18-22; Gálatas 5:16-24; 2 Corintios 10:3-5; 21 Juan 5:18; 2:9-11; 3:9,14

Dios reconcilió al ser humano con sus semejantes

La restauración de los creyentes los impulsa a vivir en comunión con su prójimo basado en el amor que recibe de lo alto. El amor de Cristo hace posible la aceptación del otro1, el perdón y las relaciones profundas basadas en la entrega sacrificial2.

1Romanos 15:7; 2Juan 13:35; 15:13; 1 Corintios 10:24,33; 13:4-7; Efesios 5:21-29; Colosenses 3:12-14

El ser humano es reconciliado consigo mismo por Dios

El humano, en estado pecaminoso, es un ser en contradicción permanente, sujeto a una voluntad incapaz de hacer el bien para el que fue creado,y a la vergüenza de sí mismo por la culpa de no ser lo que debiera ser1.Imposibilitado así, para una vida plena. Al liberarlo del poder del pecado, Dios lo habilita para amarse y ser responsable de sí mismo, y por su Espíritu lo hace íntegro y lo vitaliza para una obediencia completa2. Es decir; lo restaura, lo armoniza para que tenga la vida abundante que fluye de sus promesas eternas3.

1Romanos 7:13-24 21 Corintios 2:11-13; Filipenses 2:13; 1 Tesalonicenses 5:23; Santiago 1:4; 3Mateo 5:3-12; Juan 10:10

Aceptando a Cristo

El pecado del ser humano ha pervertido su camino, y con ello su vida porque se ha negado a poner su confianza en Dios y ha decidido depositarla en lo pasajero. En este error están implicadas su voluntad y su razón, por ello la fe comprende ambos aspectos, por un lado comprende un acto voluntario, que es “el creer que” y por otro lado, y de manera derivada, un acto de la razón que es “el entender que”, en otras palabras, tener fe en Jesús es creer que Él puede salvar, pero también es entender su persona, su obra, y sobre todo, su voluntad1.

1Marcos 12:33; Romanos 12:1-2; 1 Corintios 14:15; Efesios 1:18; 3:17-19; Colosenses 2:2

Aceptar a Cristo es mucho más que un acto intelectual, es depositar la confianza, abandonarse completamente y descansar en Él como fundamento, sustento y esperanza de la existencia1. Creer en Jesús es también creerle a Jesús, confiar en sus palabras, tomarlo como ejemplo de vida, aceptar su señorío y recibirlo como camino, verdad y vida plena3. Para recibir los beneficios del Plan de Salvación que Dios ha puesto al alcance de todos los hombres, cada persona tiene que aceptar que Jesucristo es su único y suficiente Salvador y Señor3.

1Mateo 11:28-30; Juan 15:4-5; Colosenses 3:3-4; 2Lucas 9:23; Juan 14:6; 3 Hechos 4:12; Romanos 10:9-10; 1 Timoteo 1:15

La aceptación de Jesucristo como salvador personal implica el arrepentimiento de todos los pecados y el seguimiento de su ejemplo, en obediencia a su doctrina trazada como la auténtica voluntad de Dios. Esto es lo que se conoce como Conversión, Nuevo Nacimiento o Regeneración, que da lugar a un proceso por el cual el creyente experimenta latransformación de su antigua vida pecaminosa, viniendo a ser una nueva criatura en Cristo Jesús. Cuando esto se efectúa, el alma se renueva y desea ardientemente testificar de Dios, y de aquel que ha hecho posible su salvación1.

1Hechos 2:38; 26:18; 2 Corintios 5:17; Efesios 4:22-24; Tito 3:4-5; 1 Pedro 2:21; 4:3

Aceptar a Cristo, también es creer en Dios y creerle a Dios1, y por la comunión con Él ser incluidos en su pueblo2, obedeciéndolo por el gran impacto de su amor3, por todo aquello que ya concedió al creyente y no tanto para buscar su favor4.

1Juan 12:44-50; 2Juan 10:16; 3Romanos 1:5; 16:26; 2 Corintios 9:13; 4Juan 3:15,16, 36; 5:24-25

Quien murió y resucitó conforme las Escrituras

Para conocer quién es Jesús, es necesario aceptar el testimonio que ofrece la Biblia completa, pues las Escrituras Judías ya hablaban de Jesús antes de que apareciera en la tierra1. Pero para reconocerlo, los judíos debían reconocer sus señales; pues la vida, muerte y resurrección de Jesús se desarrollaron de acuerdo a lo que ya estaba escrito2.

1Salmo 22; Oseas 6:2-3; Lucas 24:25-27; Juan 5:39; 21 Corintios 15:1-18

También ahora, para conocer a Jesús, el ser humano debe dirigirse y ser dirigido por la escritura, por medio de ella, podrá saber quién y cómo es Él, su carácter y sus propósitos,y descubrirlo como el modelo que Dios desea desarrollar en cada persona, en cada comunidady en toda la humanidad1.

1Hechos 8:35; Gálatas 2:20; 4:19; Efesios 3:19; 4:13-15; Colosenses 3:11

Para dar nueva vida

La vida que Dios ofrece es nueva; primero porque no es la vida que el hombre conoce, y después; porque en el Nuevo Testamento se describe como vida en abundancia o vida eterna, que abarca tanto el aspecto temporal: larga vida o vida inmortal; como el aspecto de su calidad: es vida que proviene de Dios, por lo tanto acorde a sus valores, principios y prácticas. Es una vida restaurada y potenciada por el Espíritu1.

1Juan 3:5-6; 5:24; 6:47; 7:38-39; Romanos 6:4-11; 8:13-15; Gálatas 6:8

La resurrección: victoria de la vida sobre la muerte

Jesús quitó el poder a la muerte mediante su resurrección1; porque antes de ésta, la muerte terminaba con todo, pero a Jesús la muerte no logró retenerlo porque su vida se ajustó perfectamente a la ley y no podía ser condenado2. ¡Ésta fue su victoria! Así la vida venció a la muerte y los creyentes tienen la seguridad de que la vida habrá de continuar3, pues para ellos, la muerte será como dormir4. Y no sólo esto; con su resurrección, Jesús venció también al diablo, que tenía el imperio de la muerte5.

1Lucas 24:1-5; 1 Corintios 15:55-56; 2Romanos 6:9; 1 Corintios 15:57; 1 Pedro 2:22; 3Romanos 5:16-18; 6:8; 41 Corintios 15:18, 20-21; 1 Tesalonicenses 4:14; 5Hebreos 2:14-15

En Él se hizo presente el Reino de Dios

La persona y las acciones de Jesús anuncian y hacen presente el Reino de Dios1: sus milagros de sanidad remiten al poder que vence la muerte2; los exorcismos que realizó demuestran el dominio sobre los poderes del mundo3; su Palabra de gracia y verdad refiere una realidad que está viniendo y que aunque comienza en pequeño, llegará a ser lo más grande4; sus acciones de misericordia ante las personas, especialmente los marginados e impuros, cuentan del profundo amor que motiva las decisiones de Dios5.

1Mateo 4:17; Marcos 1:15; Lucas 4:18-19; Hechos 1:22 Mateo 4:23-24; 11:1-9; Lucas 9:6; 10:9-11; 3Mateo 8:29; Lucas 11:20; 4Mateo 13:31-35; 5Mateo 11:5; 18:10-14