8. La lectura bíblica
La lectura bíblica en el culto
La lectura de la Biblia es uno de los momentos más solemnes y significativos del culto. No se trata de un trámite, sino de una oportunidad para escuchar directamente la voz de Dios. Por eso, requiere preparación espiritual y práctica.
El proceso de la lectura
El mensaje bíblico sigue un camino muy especial:
- Sale de la página escrita.
- Entra por los ojos del lector y llega a su mente y corazón.
- Pasa a través de su voz, entonación y claridad.
- Llega a los oídos de la congregación.
- Finalmente, alcanza el entendimiento y el espíritu de quienes escuchan.
Por eso, leer bien la Biblia es predicar con la voz, sin añadir palabras humanas.
El respeto a la Palabra
La Biblia es la Palabra de Dios. Nunca debe manejarse con descuido ni con excesiva informalidad. Quien lee debe hacerlo con una actitud reverente, consciente de que no está leyendo cualquier libro, sino el mensaje eterno del Señor.
Elección del pasaje
El pasaje debe escogerse con anticipación y con propósito:
- Debe estar en armonía con el tema del culto o del sermón.
- Evite lecturas demasiado largas que puedan cansar.
- Procure pasajes claros y significativos que motiven a la adoración y reflexión.
Oración previa
Antes de leer, es recomendable una breve oración, pidiendo que el Espíritu Santo abra el entendimiento de todos para recibir el mensaje de la Palabra.
El anuncio de la lectura
El anuncio debe hacerse de manera clara y motivadora, para que la congregación escuche con expectativa. Puede utilizar frases como:
- “Leamos juntos la Palabra del Señor en…”
- “Abramos nuestras Biblias en…”
- “Escuchemos lo que Dios nos dice en…”
Nota: Al referirse a los Evangelios, use la forma correcta: Evangelio según Mateo, Marcos, Lucas o Juan. No es correcto decir “San Mateo” o “San Juan”, ya que la santidad pertenece solo a Jesucristo.
Un himno que exalte la Biblia o una breve exhortación también pueden ayudar a introducir la lectura con solemnidad y gozo.
Ejecución de la lectura
Quien lee debe hacerlo con cuidado y preparación:
- Leer despacio, con buena entonación, pronunciación clara y volumen suficiente.
- Evitar comentarios extensos o explicaciones improvisadas.
- Mantener el enfoque en el texto bíblico.
Existen diferentes formas de realizar la lectura:
- Coral o al unísono: toda la congregación lee al mismo tiempo.
- Antifonal (alternadamente): un grupo lee un versículo y otro responde con el siguiente.
- Individual: una sola persona lee para todos.
- Combinada con música: alternando lectura con estrofas de un himno.
- Silenciosa o meditativa: en ciertos momentos de recogimiento.
Variaciones ocasionales
Para evitar la rutina, de vez en cuando puede usarse otra versión bíblica reconocida y confiable. Esto ayuda a aclarar palabras difíciles o nombres poco comunes, y enriquece la comprensión del texto.
Es recomendable avisar con anticipación a la persona que hará la lectura, para que pueda preparar su expresión, practicar la entonación y comprender bien el pasaje.