Perfil del recepcionista
El ministerio de recepción requiere servidores con un llamado de amor y servicio al prójimo. El recepcionista no es únicamente un edecán, sino un ministro de hospitalidad en la casa de Dios.
Requisitos espirituales
- Haber experimentado la conversión y el nuevo nacimiento en Cristo (“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”, Juan 3:3).
- Ser fiel y constante en la asistencia a los cultos y en la vida devocional.
- Mantener un espíritu de oración y dependencia del Espíritu Santo (“Orad sin cesar”, 1 Tesalonicenses 5:17).
- Ser ejemplo de integridad y testimonio cristiano (“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”, Mateo 5:16).
Requisitos personales
- Ser amable, cordial y respetuoso con todas las personas.
- Mostrar disposición de servicio sin acepción de personas (“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.”, Santiago 2:1).
- Poseer capacidad para escuchar y orientar con paciencia.
- Mostrar iniciativa, responsabilidad y puntualidad.
Requisitos de conducta
- Guardar la reverencia dentro del templo.
- Evitar conversaciones innecesarias durante los cultos.
- Mantener discreción y respeto en todo trato.
- Demostrar siempre una actitud de gozo y disposición al servicio.