Anexo 1
Regulación del saludo con beso y abrazo en la recepción
Introducción
En nuestra cultura es común expresar cercanía y aprecio mediante el saludo de mano, abrazo o beso en la mejilla. Sin embargo, al ser parte del Departamento de Recepción, es necesario establecer un lineamiento uniforme que mantenga el respeto, la decencia y la buena imagen de la Iglesia de Dios, además de evitar situaciones incómodas o malentendidos.
“Hágase todo decentemente y con orden.” (1 Corintios 14:40)
Principios generales
- Respeto y decoro: Todo saludo debe ser cordial pero también prudente.
- Neutralidad: El equipo de recepción debe mantener un saludo estándar para todos, evitando prácticas que puedan interpretarse como favoritismo o excesiva confianza.
- Testimonio: La recepción es la primera impresión de la iglesia; debe reflejar amor, respeto y orden.
Lineamiento sobre el saludo con beso y abrazo
Beso en la mejilla:
- No será utilizado por los miembros del equipo de recepción, sin importar la cercanía personal con la persona que llega.
- Si la persona visitante o miembro de la congregación se acerca espontáneamente con la intención de dar un beso, el recepcionista podrá responder con cortesía, pero procurando no promover ni fomentar esa práctica como norma del ministerio.
Abrazo:
- Tampoco será la forma estándar de saludo en la recepción.
- El recepcionista podrá responder de manera respetuosa si alguien le ofrece un abrazo, pero evitando ser el iniciador.
- En situaciones especiales (un hermano que llega después de una ausencia prolongada, alguien que viene con carga emocional evidente), se puede dar un abrazo breve y respetuoso, pero siempre cuidando la discreción y el testimonio.
Alternativas recomendadas de saludo
- Saludo verbal + sonrisa: Ejemplo: “Bienvenido(a), nos da mucho gusto recibirle.”
- Apretón de manos: Breve, respetuoso y acompañado de palabras amables.
- Inclinación ligera de cabeza o gesto cordial: Útil en contextos culturales o sanitarios donde el contacto físico no sea apropiado.
Excepciones
- En contextos familiares o amistosos fuera del ejercicio del ministerio de recepción, cada miembro es libre de saludar como lo considere.
- Dentro de la función oficial, se debe mantener el estándar definido.
- En situaciones donde la persona insista en beso o abrazo como parte de su costumbre, el recepcionista debe responder con amabilidad sin mostrar incomodidad, pero evitando que se convierta en práctica constante.
Fundamento bíblico
La Biblia enseña sobre el saludo santo:
“Saludaos los unos a los otros con ósculo santo.” (Romanos 16:16)
En el contexto cultural del primer siglo, este saludo expresaba comunión y fraternidad cristiana, sin implicaciones de excesiva confianza o incomodidad. En la actualidad, la aplicación de este principio debe adaptarse a la cultura y a las necesidades de orden y respeto dentro de la iglesia.
Conclusión
El Departamento de Recepción refleja la hospitalidad del Señor Jesús. Regular el saludo no significa restringir el cariño, sino garantizar que todos se sientan bienvenidos en un ambiente de respeto, decencia y amor cristiano.
“Recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.” (Romanos 15:7)