Protocolos de recepción

El departamento de recepción requiere orden y preparación. Cada recepcionista debe cumplir con los protocolos establecidos para que el servicio sea uniforme y refleje hospitalidad cristiana en todo momento.

a) Preparación antes del culto

  • Llegar al menos 30 minutos antes del inicio del servicio.
  • Revisar limpieza y orden en accesos, pasillos y áreas asignadas.
  • Orar en equipo pidiendo la dirección del Espíritu Santo.
  • Revisar materiales de apoyo: boletines, himnarios, Biblias de préstamo, formatos de registro u hojas de bienvenida.
  • Definir puestos de ubicación de cada recepcionista.

“Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.” (Salmo 127:1)

b) Recepción de miembros habituales

  • Saludar con cortesía, reconociendo a cada hermano por su nombre si es posible.
  • Frase sugerida: “¡Bienvenido, hermano [nombre]! Qué bendición verle nuevamente en la casa del Señor.”
  • Evitar frases frías o impersonales como: “Pase” o “Siéntese donde quiera”.
  • Orientar hacia lugares disponibles en orden, procurando mantener libres los pasillos y áreas reservadas.

“Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.” (Romanos 12:10).

c) Recepción de visitantes

  • Acogerlos con una sonrisa, mostrando sincero interés.
  • Frase sugerida: “Bienvenido a nuestra congregación, es un gozo tenerle hoy con nosotros. Si necesita algo, estamos para servirle.”
  • Acompañarlos personalmente hasta un asiento disponible, evitando dejarlos solos en el pasillo.
  • Si es la primera vez que asisten, entregarles un folleto o material informativo de la iglesia.
  • Informar discretamente al equipo pastoral o de seguimiento sobre su presencia.

“Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” (Gálatas 6:10).

d) Atención a llegadas tardías

  • Mantener la calma y recibirlos sin gestos de molestia.
  • Guiarlos a un lugar disponible procurando no interrumpir la predicación ni los momentos solemnes.
  • Si el templo está lleno, buscar asientos auxiliares o preparar sillas adicionales sin alterar la reverencia.

e) Orientación a niños, ancianos y personas con necesidades especiales

  • A los niños: recibirlos con cariño, orientarlos a la Escuela Sabática o al área designada.
  • A los ancianos: ofrecer apoyo físico para caminar o ubicarse en asientos de fácil acceso.
  • A personas con discapacidad: brindar ayuda respetuosa, ofrecer espacios adecuados y, de ser necesario, coordinar con los encargados del área correspondiente.

“Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.” (Efesios 6:2).

f) Despedida después del culto

  • Ubicarse en las salidas principales para despedir a los asistentes con cordialidad.
  • Frase sugerida: “Dios le bendiga, hermano, esperamos verle en el próximo culto.”
  • A los visitantes: “Fue un gozo contar con su presencia, nos encantaría verle nuevamente. La iglesia está a su servicio.”
  • Mantener siempre un semblante alegre, evitando actitudes apresuradas o indiferentes.

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