Manejo de visitantes y seguimiento
El visitante debe sentir la calidez del amor de Cristo desde su llegada hasta su despedida. El buen trato es clave para que regrese y eventualmente se integre a la congregación.
Cómo recibirlos adecuadamente
- Acercarse de manera inmediata y con una sonrisa.
- Presentarse con su nombre: “Soy [nombre], servidor de la iglesia, es un placer recibirle.”
- Evitar que se sientan ignorados o perdidos en el templo.
- Ofrecer ayuda concreta: acompañarlos a sus asientos, brindarles información sobre los servicios de la iglesia.
Frases recomendadas y qué evitar
Recomendadas:
- “Dios le bendiga, es un gozo tenerle aquí.”
- “Siéntase en confianza, esta es su casa también.”
- “Estamos para servirle, cualquier necesidad no dude en decirnos.”
A evitar:
- “Usted no puede sentarse ahí.”
- “Llegó tarde.”
- “¿Es la primera vez que viene?” (con tono inquisitivo).
Entrega de material informativo
- Proveer un folleto con los horarios de cultos, actividades semanales y datos de contacto de la iglesia.
- Asegurarse de que el material sea breve, claro y atractivo.
- Si la iglesia dispone de tarjetas de bienvenida, entregarlas con una nota escrita a mano es un detalle especial.
Registro y canalización al área de seguimiento
- Solicitar de forma cordial que llenen una tarjeta o libro de visitantes, garantizando confidencialidad.
- Frase sugerida: “Si gusta compartirnos su nombre y algún medio de contacto, será de bendición para orar por usted y mantenerle informado de nuestras actividades.”
- Canalizar la información al equipo de seguimiento o al departamento de discipulado para dar continuidad.
“Recíbanse los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.” (Romanos 15:7).