Anexo 1
Vestir con propósito: reflejando reverencia en el culto
La forma de vestir del director o directora de culto no es un asunto superficial. Al contrario, refleja la importancia que damos a la adoración y transmite un mensaje silencioso de respeto hacia Dios y hacia la congregación. La vestimenta no hace al siervo de Dios, pero sí puede honrar o deshonrar el momento santo del culto.
El apóstol Pablo enseña: “Haced todo decentemente y con orden” (1 Corintios 14:40). Esto incluye nuestra manera de presentarnos ante el pueblo de Dios. El director o directora debe procurar que su ropa inspire respeto, sobriedad y limpieza, evitando todo lo que pueda distraer de la adoración.
El director debe vestirse como director: su atuendo debe distinguirlo, reflejar respeto, responsabilidad y el papel especial que desempeña en el culto.
Principios generales de la vestimenta cristiana en el culto
- Decoro y sobriedad: La ropa no debe ser extravagante ni llamar la atención sobre uno mismo. “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia” (1 Timoteo 2:9). Este principio también aplica a los varones.
- Limpieza y cuidado personal: No se requiere lujo, pero sí pulcritud. Una ropa sencilla y bien cuidada comunica respeto.
- Austeridad y sencillez: Evite vestimenta que refleje vanidad, moda excesiva o apariencia mundana. El propósito no es exhibirse, sino guiar en reverencia.
- Adecuación al rol: El director de culto no está en un evento social, sino en la casa de Dios. Su presentación debe estar a la altura de la solemnidad del momento.
Recomendaciones prácticas para los varones
- Usar camisas limpias, de colores sobrios (blanco, azul claro, beige, etc.). Evitar estampados llamativos o colores chillantes.
- Pantalones formales o de vestir. Evitar pantalones de mezclilla rotos, bermudas o prendas demasiado ajustadas.
- Si las condiciones lo permiten, usar saco o chaqueta aporta seriedad, aunque no debe ser una imposición legalista.
- Los zapatos deben estar limpios y en buen estado. Evitar tenis deportivos o sandalias.
- Procurar una buena higiene personal: cabello peinado, barba y bigote bien recortados o afeitados.
- Evitar accesorios excesivos como cadenas llamativas o anillos innecesarios.
Recomendaciones prácticas para las mujeres
- Usar vestidos o faldas de un largo adecuado (por debajo de la rodilla al estar de pie y sentada). Evitar faldas muy cortas o con aberturas pronunciadas.
- Preferir blusas sobrias que no sean transparentes ni demasiado escotadas.
- Usar colores armoniosos y discretos, evitando el exceso de brillo o lentejuelas que distraigan.
- Maquillaje, joyería y peinado deben ser moderados; la sencillez honra a Dios más que la ostentación.
- El calzado debe ser cómodo pero formal, evitando zapatos demasiado altos o informales.
Errores a evitar
- Vestirse de manera descuidada o poco adecuada para un servicio en la casa de Dios.
- Usar ropa demasiado llamativa, extravagante o que distraiga la atención del propósito del culto.
- Elegir prendas demasiado informales, como si se tratara de cualquier reunión social.
- Adoptar la postura de decir: “Yo así visto siempre” como excusa para no mejorar la presentación.
- Justificarse con frases como: “Yo así me siento bien” sin tomar en cuenta que el director representa un ministerio delante de Dios y de la congregación.
- Compararse con otras congregaciones y argumentar: “En tal lugar lo hacen así y no pasa nada”, en lugar de buscar la excelencia y la reverencia en la propia iglesia.
Conclusión
El director de culto no debe olvidar que su vestimenta también predica. Una ropa sencilla, limpia y reverente comunica respeto por la casa de Dios y facilita que la congregación se enfoque en la adoración, no en la apariencia del director. Como enseña Colosenses 3:17: “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.”