Anexo 2

Manejo de imprevistos con sabiduría

En la dirección de cultos, por más preparación que exista, siempre pueden presentarse situaciones inesperadas. El director debe estar preparado no solo técnica o mentalmente, sino también espiritualmente, para responder con serenidad, fe y buen juicio.

Recordemos que Dios no es Dios de confusión, sino de paz (1 Corintios 14:33), por lo que nuestra actitud debe transmitir calma y confianza.

Principios básicos para enfrentar imprevistos

  • Orar previamente: un director que ora antes del culto tendrá paz para responder con sabiduría.
  • Mantener calma: si el director se altera, la congregación también lo percibe.
  • Nunca improvisar de forma nerviosa: mejor tomar un momento de silencio reverente que llenar el tiempo con frases sin sentido.
  • Apoyarse en la congregación: la iglesia comprende que pueden surgir dificultades; un comentario breve y reverente suele ser suficiente.

Situaciones comunes y cómo manejarlas

a) El predicador no llega a tiempo

  • Evitar mostrar nerviosismo.
  • Prolongar la parte de alabanza con un himno adicional o un cántico especial previamente previsto.
  • Incluir un tiempo breve de oración o lectura bíblica.

Consejo: siempre tener un pasaje bíblico preparado para lectura devocional, en caso de que el predicador se retrase o no llegue.

b) Falla el proyector o equipo de sonido

  • Animar a cantar de memoria un himno conocido.
  • Usar la Biblia como recurso central si no hay letras proyectadas.

Consejo: recordar que el culto no depende de lo técnico; la voz de la congregación es suficiente para alabar.

c) Se hace un silencio incómodo

  • No llenarlo con chistes ni comentarios triviales.
  • Puede aprovecharse para un momento de oración silenciosa.

Ejemplo: “Aprovechemos este instante para elevar cada uno una oración personal en nuestro corazón.”

d) Ofrenda o participación desorganizada

  • Dar una instrucción clara y breve, sin regañar.
  • Si alguien olvidó pasar, resolver con una sonrisa y naturalidad.

e) Interrupciones externas (niños, visitas, ruido, cortes de luz)

  • Mantener compostura; no llamar la atención de manera áspera.
  • Continuar con el programa de la mejor manera posible.

Ejemplo: Si se va la luz: “Hermanos, aunque falte la electricidad, la luz de Cristo sigue alumbrando entre nosotros. Sigamos alabando con gozo.”

f) El programa se alarga demasiado

  • Suprimir un himno o lectura sin afectar la esencia del culto.
  • No pedir disculpas excesivas; solo ajustar con naturalidad.

Recomendaciones prácticas

  1. Tener un plan B para cada parte del culto.
  2. Conocer bien los himnos principales para no depender totalmente de proyectores o músicos.
  3. Evitar comentarios de disculpa innecesarios como: “Es que el hermano no vino…” o “Se nos olvidó…”  transmiten desorden.
  4. Recordar que todo debe hacerse para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31).

Conclusión

Los imprevistos no deben verse como un obstáculo, sino como una oportunidad para demostrar madurez espiritual y dependencia del Señor. El director sabio convierte lo inesperado en un momento de edificación, manteniendo la reverencia y la calma en todo momento.

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