Anexo 6
Contingencias en el culto: actuar con prudencia y fe
Aunque deseamos que todo culto transcurra en paz y orden, vivimos en un mundo donde pueden surgir situaciones imprevistas que ponen en riesgo la seguridad o la tranquilidad de la congregación. El director debe estar preparado para responder con serenidad.
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1).
Principios fundamentales en una contingencia
- Mantener la calma: el director es un referente, su reacción marcará la conducta de los demás.
- Hablar con claridad y firmeza: dar instrucciones breves, sin gritos ni confusión.
- Priorizar la seguridad: primero proteger la vida, luego pensar en retomar el culto.
- Orar al final: si la situación lo permite, dirigir una breve oración de confianza y cuidado.
Posibles contingencias y cómo responder
a) Emergencia médica
- Suspender el programa con serenidad.
- Pedir apoyo a profesionales de salud presentes en la congregación.
- Dar espacio y, si es necesario, pedir a los demás que oren en silencio.
- No convertir el momento en espectáculo ni en murmullo de curiosidad.
b) Sismos, incendios o fenómenos naturales
- Guiar con calma hacia las salidas más cercanas.
- Evitar que se generen aglomeraciones.
- Indicar brevemente: “Hermanos, por seguridad salgamos ordenadamente por esta puerta.”
- Una vez seguros, animar a unirse en oración de gratitud y protección.
c) Amenazas externas o violencia en la zona
- Mantener la calma y evitar pánico.
- Si es posible, cerrar accesos y proteger a los presentes.
- Dirigir a la congregación a zonas seguras.
- No dar detalles alarmistas; solo indicar lo esencial.
d) Fallas eléctricas prolongadas
- Decidir si el culto puede continuar sin sonido e iluminación.
- De ser necesario, concluir de manera breve con una oración y un himno conocido de memoria.
“El Señor es mi luz y mi salvación” (Salmo 27:1).
e) Evacuación total del templo
- Coordinar la salida con orden.
- Indicar: “Hermanos, mantengamos la calma y salgamos por las salidas designadas.”
- Una vez reunidos fuera, el director o pastor puede orar brevemente, manteniendo el espíritu de unidad.
Recomendaciones preventivas
- Conocer las rutas de evacuación y puntos de reunión.
- Identificar a hermanos con formación médica, de protección civil o brigadistas.
- Ensayar brevemente protocolos de emergencia (sin exagerar, pero con seriedad).
- Mantener disponibles botiquín, lámparas y extintores.
- Establecer señales o frases clave para que el equipo de recepción/seguridad interna colabore con rapidez.
Conclusión
Los momentos de contingencia son una oportunidad para mostrar fe, orden y testimonio cristiano. Un director preparado no transmite miedo, sino confianza en Dios y responsabilidad hacia su iglesia.
“Pero hágase todo decentemente y con orden” (1 Corintios 14:40).